¿Por qué incendian iglesias en Chile?: una guerra irregular contra Occidente

Fragmentos do escrito de Vanessa Vallejo, colunista do PanAm Post. Compartilhamos aqui os trechos que se encaixam dentro da narrativa deste espaço, nos distanciando dos lamentos presentes no texto, postura recriminadora e visões exageradas ou conspiratórias que enxergam a catarse chilena exclusivamente como uma “tática esquerdista” promovida por “interferência externa” para se alçar um “regime socialista”. O que se passa em Chile é plural e perpetrado por diversos grupos multi-intencionados, e o escrito da autora é bem assertivo ao observar o fenômeno do caos niilista naquela região como uma guerra ao ocidente, a seu modelo social e valores. A luta contra a civilização e o progresso em maior ou menor grau é uma das faces do que se passa em Chile, e este aspecto da rebelião foi inteligentemente observado pela autora e merece ser compartilhado.

Lo que ocurre en Chile va más allá de la común lucha socialista por llegar al poder. Lo que en el fondo quieren es destruir la cultura occidental (EFE)

Creo, sinceramente, que ni el presidente Sebastián Piñera, ni la mayoría de los chilenos de bien, han dimensionado el ataque del que son víctimas.

Lo que ocurre en Chile no es simplemente la arremetida de un grupo de socialistas que quiere llegar al Congreso y a la presidencia y replicar el modelo cubano o venezolano. Lo que tiene lugar en el país austral es, además, una guerra irregular contra Occidente. Específicamente, lo que enfrentan los chilenos es un ataque práctico y teórico contra las instituciones que refuerzan y mantienen los valores occidentales. La idea, al final, es destruir el sistema. Destruir lo que conocemos como sociedad Occidental.

Reflexione el lector en por qué, en menos de un mes de protestas, van decenas de iglesias profanadas e incendiadas. No solo católicas, sino también evangélicas. Las iglesias protestantes no son fáciles de reconocer; a simple vista parecen bodegas o locales. Sin embargo, los «manifestantes» chilenos han ubicado estas iglesias y les han prendido fuego.

En diferentes calles de Chile, y dentro de las iglesias atacadas, los terroristas han pintado en las paredes la frase: «iglesia bastarda».

Si -como dicen los voceros de lo que ahora llaman «primavera chilena»- las movilizaciones son en contra de supuestas injusticias sociales y «mala situación económica», ¿por qué se ensañan con tal violencia contra las iglesias? ¿Qué culpa tienen los creyentes de las decisiones políticas del Gobierno de turno?

Y, en general, ¿por qué desatar tal nivel de caos? Hay ya más de 20 muertos, la mayoría perdieron la vida al quedar atrapados en medio de los incendios provocados los supuestos manifestantes. La Cruz Roja estima que 2.500 personas han resultado heridas. Unas 6.800 empresas pequeñas han sido destruidas, las estimaciones de los daños en infraestructura ascienden a 4.500 millones de dólares. 70 de las 136 estaciones de metro que tiene Santiago han sido totalmente destruidas. Y se han perdido aproximadamente 100 mil puestos de trabajo.

Lo que ocurre en Chile es terrorismo urbano. La gente normal no se enoja y sale a incendiar iglesias o edificios con gente adentro. Estamos hablando de grupos terroristas que quieren cambiar el sistema -como abiertamente lo dicen y lo pintan en las paredes- a través del caos.

Pero no hablan solo de un cambio de sistema económico, digo que lo que ocurre en Chile no es solo el típico socialismo que quiere estatizar la economía y quedarse con el poder político, los chilenos enfrentan una amenaza que va mucho más allá. El fondo, el objetivo final, es un cambio cultural que ni siquiera los mismos cabecillas de estos grupos tienen claro a dónde nos conduciría, pero lo que sí tienen claro es que necesitan deconstruir la cultura occidental. Lo que conocemos como natural. Por eso atacan las iglesias, por eso atemorizan a los creyentes de esa forma.

Aunque estas ideas puedan sonar extrañas y confusas para muchos lectores que no ven en las protestas chilenas más que una intento común del socialismo para llegar al poder, todo esto del cambio cultural la izquierda ya lo ha propuesto y trabajado desde hace años.

Lo que ocurre hoy en Chile parece la puesta en marcha de lo que alguna vez teorizaron Georg Lukács y los «intelectuales» de la Escuela de Frankfurt.

Lukács, por ejemplo, planteaba la necesidad de sumir a las personas en el pesimismo y hacerlas creer que vivían en un “mundo olvidado por Dios”, para de este modo tener las condiciones necesarias de desesperación social que permitirían la adhesión de nuevos militantes a la causa marxista. La iglesia, católica o protestante, es una barrera de contención contra el socialismo.

Pero yendo al fondo del asunto, tanto Lukács como los teóricos de la Escuela de Frankfurt, dejaron de lado el asunto económico y convirtieron la cultura en su centro de estudio, teniendo claro que lo que querían era provocar «cambios sociales masivos».

La escuela de Frankfurt plantea que bajo la Cultura Occidental, todos viven en un constante estado de represión psicológica, que la libertad y la felicidad solo se conseguirá eliminando lo que conocemos como valores occidentales. Por eso hay que atacar las instituciones como la familia y la iglesia, que son las que refuerzan e inculcan las virtudes sobre las que sustenta Occidente.

¿Cuál es la nueva sociedad que quieren construir? Ni ellos lo saben, estos teóricos de la nueva izquierda creían que estaban tan «alienados» por la cultura occidental que hasta que no la destruyeran no podrían ser realmente libres para saber qué es lo verdaderamente deseable.

Eso sí, tienen claro, y escriben ampliamente al respecto -en libros como “Eros y Civilización”- que la destrucción de la cultura occidental pasa por la eliminación de cualquier restricción a la conducta sexual y la normalización del desenfreno, consiguiendo que cualquier cosa que antes pudiera ser tildada de aberrante ahora deba ser aceptada. La familia, como la conocemos, debe desaparecer, la monogamia es para ellos una atadura y los hijos no deben ser de los padres sino del Estado, de la «comunidad». Y por supuesto la religión es un impedimento para la consecución de todo esto.

Estos mismos grupos que atacan iglesias en Chile -tal vez el más conocido es «Individualistas tendiendo a lo salvaje»-, según dicen sus páginas, tienen entre sus objetivos la «lucha contra la civilización y el progreso científico y tecnológico». Dice la «teoría crítica» de la Escuela de Frankfurt que el progreso técnico es «un mecanismo ideológico de alienación». En Chile, siguen al pie de la letra las teorías de los padres de la izquierda moderna.

Ellos entienden perfecto lo que muchos capitalistas y liberales no comprenden aún, sin valores judeocristianos, sin cultura occidental, no hay capitalismo, de modo que tienen claro que una vez destruida la cultura el capitalismo será imposible.

No hablamos de una guerrilla uniformada a la que se puede atacar frontalmente -como ocurre en Colombia-, hablamos de terroristas vestidos de civiles que incendian iglesias y causan caos.

[VÍDEO] Entrevista de ITS a TV5MONDE

Vídeo traduzido e legendado ao português que faz parte da entrevista Terroristas, Ecologistas: Quem está por trás do grupo ITS, os Individualistas Tendendo ao Selvagem?, realizada pela rede francesa TV5MONDE com Xale, membro-fundador de Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS).

[VÍDEO] Entrevista do sociólogo Rodrigo Larraín sobre Individualistas Tendendo ao Selvagem

Interessante entrevista de um sociólogo a um jornal chileno sobre ITS. Em seguida um texto analisando o que foi dito.

Entrevista da televisão chilena. O sociólogo entrevistado apresenta um interessante ponto de vista sobre o que representa o grupo Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS).

A fim de esclarecer algumas coisas ditas no programa e de uma maneira puramente pessoal, darei meu ponto de vista, tentando responder algumas questões. Embora eu deva dizer que, devido à profunda estupidez, insensatez e imbecilidade máxima do entrevistador, nenhum de meus esclarecimentos poderá fazê-lo entender qual é o real pensamento de ITS.

A entrevista é do dia 07 de Janeiro de 2019, e foi transmitida no jornal matinal Chilevision Noticias.

Sobre o Sociólogo

O acadêmico, de uma maneira bem-sucedida, consegue acertar algumas coisas e, em geral, creio que graças a seu conhecimento, ele consegue nos dar uma boa interpretação do significado das siglas. Mas, aparentemente, não tem conhecimento de um ponto crucial da guerra de ITS-Chile, dizendo que ITS concentrou seus atentados nos “setores populares”. Não é esse o caso, e para isso basta apenas lembrar das cicatrizes deixadas no corpo do endinheirado e elitista Oscar Landerretche, essas marcas provam que ITS também executou atentados contra os ricos e burgueses. É de conhecimento público que ITS não crê na guerra de classes nem em nenhuma destas supérfluas bobagens, o grupo não está contra a classe trabalhadora nem contra a dos poderosos, mas contra a humanidade moderna, portanto estas analogias não vêm ao caso.

Ele diz que os grupos de ITS-Chile não têm muitos recursos, e talvez esteja certo, este é um ponto que eu desconheço. Eu me questiono humildemente neste caso, se com os poucos recursos que têm os terroristas do sul conseguiram causar desastres contundentes, nem quero imaginar o que fariam quando consigam seus AK-47 e TNT.

Esclarecido isso, é extremamente interessante a visão do acadêmico de que o ITS funciona como uma seita que recebe ordens “a mando do sobrenatural”. Algo que chamou minha atenção foi como o professor, em seu entendimento, faz uma espécie de “defesa” das ideias do grupo contra a absoluta tolice do jornalista que não capta a essência do discurso dos terroristas.

Sobre o Jornalista

Este profissional meia boca em sua estreita mente e com base em seu humanismo enraizado se contorce de incompreensão ao ouvir as contradições dos terroristas de ITS. A preocupação deste espécime é que ele não consegue entender um grupo que critique a tecnologia e ao mesmo tempo a utilize. É importante dizer que ele não é o único com esta visão.

Eu aceito minha falta de lógica ou minha incoerência, ou como queiram chamar, não tenho nenhum problema moral em me contradizer. Diante deste questionamento eu não tenho a resposta iluminada que me dá a razão, é mais duvidoso que exista uma resposta. Mas vamos supor que eu consiga responder a sua pergunta; “porque usam a tecnologia se a criticam?”. A resposta poderia ser, “bem, porque é a única maneira de encarar sua civilização de maneira equitativa”. Essa é uma resposta possível, mas eu não busco a coerência em meu discurso, porque a verdade é que não quero encontrar uma resposta coerente. Os grupos de ITS entenderam que a única forma de avançar e conseguir travar sua guerra extremista é aceitando esta contradição, torná-la parte de seu caminho de terror e ponto. Deixando de lado laços morais que apenas atrapalham a sua guerra.

Este sujeito fica muito zangado e dá ênfases ao dizer “eles são completamente contra a tecnologia, mas suas mensagens eles mandam pelas redes sociais”. O cara acusa os terroristas de pouco sérios e de ilógicos. O engraçado aqui é que ele acha que a maior contradição é usar a internet, ignorando que a contradição não está apenas em usar a internet, assim como diz as partes mais importantes da entrevista, mas em muitas outras coisas.

Seguindo a lógica da coerência e a lógica que este sujeito aconselha, os terroristas não poderiam usar pólvora, nem tubos de aço, cabos, ou qualquer outra coisa para fazer seus artefatos. Deveriam ir morar no topo de uma colina, e sequer deveriam usar roupas e então andar nus pela rua, o que é algo impossível e estúpido. O cara pensa que ITS deveria utilizar flechas para atacar as máquinas do progresso e esculpir seus comunicados em pedra.

Então, por falta desta coerência, os terroristas não deveriam realizar atentados? Deveriam primeiro encontrar uma ideologia coerente e com isso ficaria justificado o método do terrorismo? Deveriam se render, abandonar sua guerra e deixar tudo como está? Deveriam eles fugirem para a natureza selvagem e se esquecer das vexações da humanidade contra a terra? Estúpido.

Como eu disse, “o ilógico” por utilizar a internet é minúsculo ao lado de outras contradições, como a adoção da misantropia. O mesmo acontece aqui. “Se odeiam a raça humana, porque não se matam primeiro?”. Aparentemente, esta “incoerência” que é mais profunda passa batido pelo sujeito. Talvez alguns terroristas realmente desejem se matar. Mas e se antes de se suicidarem preferissem seguir atentando contra a civilização? E se os terroristas desejem levar a cabo sua misantropia, se matando como os kamikazes e levar com eles a vida de vários humanos? Isso só eles sabem.

Mas isso das contradições não é um problema exclusivo de ITS, os grupos terroristas ao longo da história evidenciaram sua incoerência em alguns pontos. Não sei, penso nos terroristas islâmicos que odeiam tudo o que é ocidental, mas não tem escrúpulos na hora de utilizar a internet ou uma infinidade de produtos de seus inimigos. Os grupos anarquistas antiautoritarios que matam exercendo com isso a autoridade sobre a pessoa morta, ou o terrorista primitivista Unabomber que vivia sem eletricidade no bosque, mas usava materiais tecnológicos da civilização para seus atentados. Bem tudo se repete novamente, as mesmas críticas. Isso parece ser um problema histórico da qual ITS não se isenta.

Como podem ver, se os extremistas de ITS buscassem a coerência, a única coisa que lhes restaria seria dar um tiro na própria cabeça ou se atirar de um prédio. Mas não, desgraçadamente para a ordem social os terroristas não são simplesmente suicidas. A complexidade da mente dos eco-extremistas escapa ao raciocínio humanista. Somos loucos? Pode ser que sim, se a sanidade é a humanidade moderna e seu progresso implacável, então estamos loucos, fodidamente loucos.

Nascemos nesta era, a era da híper-tecnologia, não utilizá-la a nosso favor seria algo idiota, infantil e orgulhoso da nossa parte. Os povos selvagens ancestrais ao longo da história enfrentaram os invasores que buscavam conquistá-los, inicialmente utilizando ferramentas primitivas, mas logo entenderam que não era viável essa confrontação. O que fizeram? Se renderam? Deixaram que os invadissem sem mais nem menos? Claro que não. Em vez disso, se apoderaram das armas modernas de seus inimigos (armas de fogo, cavalos e táticas de guerra) e com isso travaram uma guerra sangrenta. O mesmo faz os terroristas modernos ao utilizar as tecnologias modernas, seja a internet, eletricidade, pólvora, vestimentas, comidas, etc.

Sem dúvida, poucos serão capazes de entender isso, já que é necessário um nível superior de inteligência para chegar à compreensão. Portanto, toda essa ninhada de jornalistas de quinta categoria, reportuchos de jornais ou simples cidadãos nunca entenderão. Em seus pequenos cérebros humanistas, onde tudo tem que ser razoável e coerente nossos postulados arrancam a sua lógica.

É por isso que pessoas intelectualmente superiores, como o acadêmico entrevistado, conseguem entender melhor a situação do terrorismo moderno.

-Malviviente

[VÍDEO] Próximo trabalho sobre Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS)

Em breve será disponibilizado na web um trabalho sobre ITS editado por Jake Hanrahan, jornalista e cinegrafista especializado em guerras modernas. Jake dirige a Popupar Front e já realizou diversos documentários e vídeos sobre grupos terroristas e guerrilhas ao redor do mundo. Jake já abordou ITS em outra ocasião durante um podcast com John Jacobi, confira neste link.

Abaixo a prévia do trabalho.

[VÍDEO] Bolsonaro na mira de grupo terrorista?

Vídeo pertinente de se assistir. Apesar de se concentrar nas ameaças do grupo eco-extremista Individualistas Tendendo ao Selvagem – Brasil (ITS-Brasil) a Jair Bolsonaro divulgadas numa reportagem da Revista Veja, os apresentadores conseguem realizar uma interpretação bastante interessante de algumas questões ao redor do grupo e fazem uma análise mais séria do fenômeno eco-terrorista em ascensão. Dentre os destaques está a coesa análise do significado do nome “Anhangá” e suas interpretações. Anhangá é membro proeminente da Sociedade Secreta Silvestre (SSS), facção brasileira de ITS. Os apresentadores fazem uma pequena cronologia dos recentes ataques de ITS-Brasil, suas ameaças que chamaram bastante atenção e suas motivações, estritamente ecológicas e inumanistas.

[MATÉRIA]: Líder de grupo terrorista revela plano para matar Bolsonaro

A edição edição nº 2644 da revista VEJA trouxe uma interessante matéria sobre ITS-Brasil. Na ocasião foi entrevistado Anhangá, membro proeminente da Sociedade Secreta Silvestre, a “ala” brasileira do grupo eco-extremista Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS). Abaixo a reportagem na íntegra que esteve a cargo dos jornalistas Thiago Bronzatto e Laryssa Borges.

Em entrevista a VEJA, representante do SSS ameaça presidente, seus familiares e dois ministros.

Imagem enviada a VEJA por um dos membros da SSS: os terroristas já praticaram três atentados a bomba em Brasília (./.)

Em 1º setembro do ano passado, ninguém deu atenção a uma mensagem no Facebook que trazia uma ameaça ao então deputado Jair Bolsonaro. O autor escreveu que testaria “a valentia” do então candidato do PSL à Presidência da República quando os dois se encontrassem e que ele “merecia” levar um tiro na cabeça. Ninguém deu atenção à postagem porque ameaças assim quase sempre não passam de bravatas. Ninguém deu atenção porque o autor, um garçom desempregado, também costumava publicar em sua página na rede social textos desconexos e teorias conspiratórias absolutamente sem sentido. Parecia coisa de maluco. Cinco dias depois, no entanto, Adélio Bispo de Oliveira, o autor da mensagem, esfaqueou Bolsonaro em uma passeata em Juiz de Fora (MG). O agressor de fato era um desequilibrado mental, mas o atentado ensinou que ameaças não devem ser subestimadas, por mais improváveis que pareçam.

ALERTA -Jair Bolsonaro: alvo da SSS, organização que se diz ecoextremista (Ueslei Marcelino/Reuters)

Há seis meses a Polícia Federal caça, ainda sem sucesso, os integrantes de um grupo terrorista que já praticou pelo menos três atentados a bomba em Brasília e anuncia como seu objetivo mais audacioso matar o presidente da República. Nas duas últimas semanas, VEJA entrevistou um dos líderes da Sociedade Secreta Silvestre (SSS), que se apresenta como braço brasileiro do Individualistas que Tendem ao Selvagem (ITS), uma organização internacional que se diz ecoextremista e é investigada por promover ataques a políticos e empresários em vários países. O terrorista identifica-se como “Anhangá”. Por orientação do grupo, o contato foi feito pela deep web, uma espécie de área clandestina da internet que, irrastreável, é utilizada como meio de comunicação por criminosos de várias modalidades.

Anhangá garante que o plano para matar Bolsonaro é real e começou a ser elaborado desde o instante em que o presidente foi eleito. Era para ter sido executado no dia da posse, mas o forte esquema de segurança montado pela polícia e pelo Exército acabou fazendo com que o grupo adiasse a ação. “Vistoriamos a área antes. Mas ainda estava imprevisível. Não tínhamos certeza de como funcionaria”, afirma o terrorista. Dias antes da posse, a SSS colocou uma bomba em frente a uma igreja católica distante 50 quilômetros do Palácio do Planalto. O artefato não explodiu por uma falha do detonador. No mesmo dia, a SSS postou um vídeo na internet reivindicando o ataque e revelando detalhes da bomba que só quem a construiu poderia conhecer. Nessa postagem, o grupo também anunciou que o próximo alvo seria o presidente eleito, o que levou as autoridades a sugerir o cancelamento do desfile em carro aberto. “Facilmente poderíamos nos misturar e executar este ataque, mas o risco era enorme (…) então seria suicida. Não queríamos isso.” Na ação seriam usados explosivos e armas. “A finalidade máxima seriam disparos contra Bolsonaro ou sua família, seus filhos, sua esposa.”

EM VÍDEO – Incêndio de carros do Ibama em Brasília: o grupo gravou as cenas (CBMDF/Divulgação)

Depois disso, em abril, dois carros do Ibama foram incendiados em um posto do órgão em Brasília. Em meio aos escombros, encontraram-se palitos de fósforo, restos de fita adesiva e vestígios de um líquido inflamável. No local, havia pichações com ameaças de morte ao ministro Ricardo Salles, do Meio Ambiente. De novo, num vídeo postado na internet clandestina, o grupo assumiu a responsabilidade pelo atentado e exibiu o material utilizado durante o ataque, oferecendo provas de que era mesmo o autor do crime. De acordo com Anhangá, foi mais um aviso, dessa vez endereçado diretamente a Ricardo Salles. “Salles é um cínico, e não descansará em paz, quando menos esperar, mesmo que saia do ministério que ocupa, a vez dele chegará. (…) É um lobo cuidando de um galinheiro”, diz o extremista, que alerta para a existência de um terceiro alvo no governo: Damares Alves, a ministra da Mulher, Família e Direitos Humanos. “(Ela) se tornou a cristã branca evangelizadora que prega o progresso e condena toda a ancestralidade. O eco-extremismo é extremamente incompatível com o que prega o seu ministério”, diz.

Espécie de holding internacional dos chamados ecorradicais, o ITS foi fundado em 2011 no México e afirma ter representantes também na Argentina, Chile, Espanha e Grécia. A organização se diz contra tudo o que leva à devastação do meio ambiente e defende o uso de medidas extremas e atos violentos contra os inimigos da natureza (evidentemente tal discurso não tem coerência alguma). Em maio passado, os ecoterroristas do Chile assumiram a autoria de uma carta-­bomba enviada a um empresário. Dois anos antes, em 2017, um artefato similar foi endereçado ao presidente de uma mineradora, que ficou ferido. No México, o ITS reivindicou a autoria de várias explosões em universidades. Uma delas resultou, em 2016, na morte de um pesquisador. No fim do ano passado, o grupo também se responsabilizou por uma bomba deixada próximo a uma igreja ortodoxa em Atenas.

RECADO – Bomba em frente a uma igreja de Brasília: o primeiro recado da SSS (./Reprodução)

Os terroristas brasileiros vêm sendo monitorados pelas autoridades há algum tempo. Um relatório elaborado pela diretoria de inteligência da PF intitulado “Informações sobre Sociedade Secreta Silvestre” descreve que, em 2017, uma bomba foi deixada na rodoviária de Brasília. O documento, obtido por VEJA, ressalta que a imprensa não noticiou o atentado, mas, mesmo assim, os detalhes foram divulgados num site do grupo chamado Sociedade Secreta Silvestre, traduzidos para diversos idiomas e assinados por uma pessoa identificada como “Anhangá”. Em dezembro, depois da ameaça ao presidente Bolsonaro, a Polícia Federal decidiu pôr no caso os melhores agentes da seção antiterrorismo. Os policiais já seguiram várias pistas. Três suspeitos chegaram a ser presos. Mas os integrantes do grupo ainda não foram identificados. Anhangá provoca: “(Eles) são incompetentes (…). Não somos meros amadores, dominamos técnicas de segurança, de engenharia, de comportamento social. (…) Discutimos internamente com membros de outros países”.

Assim como para outros grupos, a internet exerce um papel importante na organização e divulgação de ideias. Os comunicados e vídeos do grupo terrorista ITS são postados num site chamado Maldición Eco-­extremista, traduzido para diversos idiomas. Foi por meio desse canal que VEJA solicitou uma entrevista com um integrante do ITS-Brasil. Um e-mail criptografado, de um servidor localizado na Suíça, indicou um endereço eletrônico para o qual deveriam ser enviadas as perguntas. Pouco tempo depois, Anhangá apareceu e disse que estava à disposição para esclarecer as dúvidas da reportagem. A partir daí, foi mandado um link de um chat privado, em que as mensagens eram destruídas após 24 horas. Nesse canal, foram feitas três entrevistas, reproduzidas ao longo destas páginas. Em fevereiro de 2019, a rede de televisão francesa TV5Monde utilizou o mesmo caminho para entrevistar o fundador do ITS, que se apresentou como “Xale”. A reportagem informava que o grupo tinha ramificação no Brasil.

EMBOSCADA – Aeroporto de Congonhas: o grupo planejou metralhar um ministro do STF na área de desembarque (Alf Ribeiro/Folhapress)

O máximo que Anhangá (que quer dizer espírito que protege os animais, em tupi-guarani) revela sobre si é que é do sexo masculino, tem entre 20 e 30 anos, está em Brasília e é um radical defensor da natureza. Com as vidas humanas, já não demonstra a mesma preocupação. Segundo ele, o presidente é um “estúpido populista” que “falha com sua segurança” e anda “sem uma proteção adequada”, o que facilita o atentado. Quando isso pode acontecer? “Um ataque a Jair Bolsonaro será sempre uma possibilidade latente.” Por quê? “Bolsonaro e sua administração tem declarado guerra ao meio ambiente.” Já há alguma preparação? “Tentamos sempre adquirir explosivos e armas mais potentes.” Onde? “Estudamos semanalmente nossos alvos.” Pode ser tudo bravata? Até pode, mas as evidências que se tem até agora apontam para o sentido contrário. Num inquérito sigiloso obtido por VEJA, a própria PF destaca que o grupo continua praticando atos criminosos com “extrema gravidade” e mostrando “profusão de ideias violentas e extremistas, além de divulgar ameaças contra a vida do Bolsonaro”. Isso, por si só, já se enquadra em crime de terror (leia mais nesta reportagem).

As ameaças contra autoridades de Brasília não envolvem apenas o Executivo. Em março, por determinação do ministro Dias Toffoli, presidente do Supremo Tribunal Federal (STF), foi instaurado um inquérito para apurar a origem de ataques a magistrados nas redes sociais. Numa primeira fase, os investigadores identificaram pessoas que usavam a internet para difundir notícias falsas e pregar agressões contra os ministros. Foi o caso de um advogado alagoano que publicou uma mensagem em que falava da necessidade de “matar aquele débil mental do irmão mongol do ministro Toffoli”. O irmão do ministro é portador de síndrome de Down. Identificado, o advogado prestou depoimento e disse que tudo não passava de bravata.

DO VIRTUAL PARA O REAL – Suzano: o massacre começou em fórum da internet (./Reprodução)

Mas não foi apenas isso. VEJA apurou que o inquérito do STF também reuniu evidências de um plano real de ataque contra um ministro da Corte. Os investigadores descobriram que um grupo havia monitorado durante algum tempo a rotina de um dos magistrados, cujo nome é mantido em sigilo, e de sua família, que mora em São Paulo. O objetivo era definir o melhor lugar para uma emboscada, e o local escolhido foi o Aeroporto de Congonhas. Por questões de segurança, autoridades e políticos têm acesso a salas vip em aeroportos. A ideia dos criminosos era cercar o carro do ministro na saída do terminal e metralhá-lo. “Eles diziam que ‘iam abrir fogo’”, revela um magistrado que teve acesso à investigação, conduzida pelo ministro Alexandre de Moraes.

Curiosamente, o plano foi discutido em um chat da deep web também frequentado pelos estudantes Guilherme Monteiro e Luiz Henrique de Castro. Para quem não lembra, em março esses dois rapazes invadiram uma escola em Suzano, no interior de São Paulo, executaram cinco alunos e duas funcionárias e depois se mataram. No chat, o grupo que planejava o ataque ao ministro do STF trocava informações com os assassinos da escola. Por orientação da Polícia Federal, os juízes mudaram sua rotina e ampliaram o esquema de segurança. “Esse caso é diferente dos que já encontramos. Não se trata de alguém fazendo um desagravo ou uma bravata pela internet. Eram dois grupos distintos tramando dois ataques. O primeiro aconteceu. Não era brincadeira”, diz o mesmo magistrado. Infelizmente, o terrorismo, que durante tanto tempo não figurou entre as preocupações brasileiras, agora precisa ser levado a sério. Que os responsáveis sejam presos e punidos — antes que cometam as tais atrocidades que prometem.

INVESTIGAÇÃO - Alexandre de Moraes: ameaças não eram bravatas (Marcelo Chello/CJPress/.)

POSSIBILIDADE LATENTE

A conversa com o representante da SSS foi realizada através de um chat* na deep web. “Anhangá” confirma que o objetivo do grupo é matar o presidente

VEJA: O presidente da República, Jair Bolsonaro, é um dos alvos? Por quê?

Anhangá: Bem, ser um alvo ele é, só é bastante difícil às vezes de elaborar algo para alcançá-lo. Como ele é um estúpido populista às vezes falha com sua segurança e sai aqui em Brasília aleatoriamente sem uma proteção adequada. Ou em outros lugares como no Rio de Janeiro. As motivações carecem de justificativas porque são óbvias. Bolsonaro e sua administração tem declarado guerra ao meio ambiente, a Amazônia especialmente, tem feito de órgãos que teoricamente deveriam proteger a natureza catapultas para negócios danosos, facilitadores de exploração mineira, madeireira, caças, agropecuária, etc.

E isso de maneira intensa e explícita.

Proposital.

É um negacionista da catástrofe climática.

VEJA: Mas vocês ainda avaliam fazer um ataque ao presidente da República?

Anhangá: Um ataque a Jair Bolsonaro será sempre uma possibilidade latente. ITS-México feriu uma senadora mexicana com um livro-bomba, se não estou equivocado. ITS-Chile por pouco não mata o presidente de uma das maiores estatais do país com um pacote-bomba há dois meses, mais ou menos. Estas pessoas do alto escalão não são intocáveis, só é preciso saber das vulnerabilidades. As pessoas pensam que estamos parados, mas estudamos semanalmente nossos alvos, e tentamos sempre adquirir explosivos e armas mais potentes. Se a oportunidade bate em nossa porta Bolsonaro acabará como Luis Donaldo Colosio (político mexicano, morto em atentado em 1994).

*Foi mantida a grafia normal

NA CERIMÔNIA DE POSSE

“Conseguiríamos se tivéssemos tentado”

RECUO – Posse de Bolsonaro: um forte esquema de segurança impediu o ataque (Andre Penner/AP)

VEJA: Em relação à posse presidencial, qual era o plano de atentado?

Anhangá: Dificilmente conseguiríamos acessar a área restrita, havia barreiras e detectores de metal. Não era certo uma vista de longe para disparos, e mesmo que fosse, a área estava bastante vigiada por câmeras e atiradores, seriam deixadas sacolas com explosivos, na verdade iria atingir público, essa é a verdade.

Isso era viável.

Foi um público considerável, e facilmente poderíamos nos misturar e executar este ataque, mas o risco era enorme, e era previsível um ataque, então seria suicida.

Não queríamos isso.

E pensamos bem, outros membros de fora aconselharam também.

VEJA: Vocês desistiram, então, por causa da estrutura de segurança do evento?

Anhangá: De certo modo sim.

O risco era grande.

Mas conseguiríamos se tivéssemos tentado.

Só não é certo se sairíamos vivos.

VEJA: O que estava preparado?

Anhangá: Como mencionei, explosivos de extintores de incêndio e uma arma.

VEJA: Qual seria a finalidade da arma?

Anhangá: A finalidade máxima seriam disparos contra Bolsonaro ou sua família que desfilaria, seus filhos, sua esposa, o núcleo, mas sabemos que isso dificilmente aconteceria, mas essa era a finalidade. Não sabíamos se teríamos campo de visão para isso.

O MINISTRO DO MEIO AMBIENTE É ALVO

“Um lobo cuidando de um galinheiro”

INIMIGO – Salles e a “destruição” (Ueslei Marcelino/Reuters)

VEJA: Vocês também ameaçaram de morte o ministro do Meio Ambiente, Ricardo Salles. Qual a razão disso?

Anhangá: Salles é um cínico, e não descansará em paz, quando menos esperar, mesmo que saia do ministério que ocupa, a vez dele chegará. Aquele sujeito já chegou a adulterar documentos para beneficiar mineradoras. Tudo o que faz e declara é antagônico ao cargo que ocupa. É um lobo cuidando de um galinheiro.

Ele foi condenado por isso.

É um aliado de empresas, mineradoras e ruralistas.

E não por acaso foi escolhido por Bolsonaro.

A MINISTRA NA MIRA

“A cristã branca que prega o progresso”

INIMIGA – Damares e o “progresso” Alves (Jorge William/Agência O Globo)

VEJA: Por que, além de Bolsonaro, vocês ameaçaram a ministra Damares Alves?

Anhangá Pelo símbolo que ela se tornou, a cristã branca evangelizadora que prega o progresso e condena toda a ancestralidade. Outro motivo é que o eco-extremismo é extremamente incompatível com o que prega o seu ministério, é um choque filosófico.

AS INVESTIGAÇÕES DA PF

“Não somos meros amadores”

(./.)

PREVENÇÃO – A Polícia Federal prendeu, em 2016, dez suspeitos de terrorismo. O documento acima mostra que a PF agora está no encalço da SSS (Ed Ferreira/Brazil Photo Press/)

VEJA: Por que até hoje a Polícia Federal não descobriu a identidade de vocês?

Anhangá: Porque são incompetentes e porque não somos meros amadores. Aqueles idiotas da Operação Hashtag foram presos enquanto preparávamos quase 10 quilos de explosivo. Não somos meros amadores, dominamos técnicas de segurança, de engenharia, de comportamento social. Pra falar a verdade discutimos internamente com membros de outros países e chegamos a conclusão que das polícias de cada país onde opera ITS a do Brasil é a mais avançada, mas ainda sim não foi capaz.

*de que

Como costumamos dizer, caminhamos com uma lebre, silenciosamente.

O que é o ITS, grupo eco-extremista que o governo do Chile acusa de atos terroristas

Publicação extraída da BBC.

Símbolo do grupo ITS no Chile.

Era meia-noite de terça-feira, 7 de maio, quando o presidente da Metro do Chile, Louis de Grange, recebeu um pacote em sua casa, no bairro de Las Condes, em Santiago.

O que parecia ser uma encomenda despertou suspeita, e ele decidiu chamar a polícia.

Quando o grupo especializado da OS9 dos Carabineros chegou à sua casa, o temor de De Grange foi confirmado: o pacote continha um dispositivo explosivo dentro.

O ataque frustrado ao presidente da Metro não foi um caso isolado. Em janeiro de 2017, um pacote semelhante foi enviado para o endereço do então presidente da Corporação Estadual do Cobre (Codelco), Óscar Landerretche, que não alertou a polícia.

A bomba explodiu e o gerente acabou com ferimentos no braço, antebraço e abdômen.

Em janeiro a detonação de um artefato deixou vários feridos.

Outro ataque aconteceu no dia 4 de janeiro em um ponto de ônibus da rede de transporte Transantiago, no centro da capital chilena, quando explodiu um artefato que deixou cinco feridos.

Quem reivindica a autoria desta série de ataques é o auto-intitulado grupo eco-extremista Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS).

O ministro do Interior chileno, Andrés Chadwick, chamou o ataque a De Grange de “ato terrorista”.

Mas de onde vem este grupo e no que acreditam?

Como afirmado em seu site, a organização é contra a “civilização moderna e o progresso humano, científico e tecnológico”.

O Presidente do Chile, Sebastián Piñera, com o presidente da Metro, Louis de Grange (à direita), para quem o explosivo foi enviado.

Para eles, estes são os “maiores responsáveis ​​pela devastação dos ecossistemas”, por isso são necessárias “respostas decisivas e extremas contra os responsáveis, isto é, contra a própria humanidade”.

Por meio de uma declaração pública, o grupo indicou que tinha escolhido De Grange para receber o explosivo por ele estar “no controle de corporações que destroem a Terra”.

Onde nasceu o grupo

O ITS nasceu no México em 2011, mas afirma ter presença não apenas no Chile, mas também na Argentina, no Brasil e em alguns lugares da Europa, como Espanha, Escócia e Grécia.

Em um comunicado publicado após o ataque frustrado contra o presidente da Metro, a organização afirmou que tinha laços com facções anarquistas argentinas e seria naquele país que vivia o “arquiteto da bomba”.

No México, foram atribuídos ao grupo ataques contra professores universitários que ensinam nanotecnologia e outras ciências relacionadas com o avanço tecnológico.

Os extremistas acrescentam, no comunicado, que não se limitaram a atacar apenas os responsáveis ​​pelo progresso tecnológico, mas também “meios de transporte público, profissionais, empresários, seguidores do catolicismo, veículos, máquinas, prédios, bancos, shopping centers, torres de telecomunicação, igrejas e grupos ambientais” que não compartilham de suas posições.

O Metrô de Santiago está entre os alvos de ITS.

“Esses grupos que não são sistêmicos e que são pequenos são muito difíceis de neutralizar porque a infiltração é quase impossível, então, é difícil saber o que eles pensam, qual é a sua ideologia e o que querem”, diz Hugo Frühling, diretor do Instituto de Relações Públicas da Universidade do Chile.

O grupo, além disso, teria relação com outros grupos anarquistas chilenos.

Preocupação

Há uma preocupação crescente entre as autoridades chilenas, já que o ITS fez um chamado para que sejam instalados explosivos em diferentes partes de Santiago durante o mês de maio.

Neste mês, completam-se dez anos da morte de Mauricio Andrés Morales Duarte, conhecido como “Punky Mauri”, um jovem anarquista que morreu depois que um explosivo detonou em sua mochila.

Até agora não há detidos pelo atentado a Landerretche, nem pela bomba colocada no ponto de ônibus da Transantiago e nem pelo frustrado ataque a De Grange.

Segundo Frühling, é muito difícil encontrar o perfil e saber como os membros desses grupos anarquistas operam.

ITS é um grupo radical que procura proteger o meio ambiente.

O acadêmico acredita que, sendo um grupo que opera além do Chile, a realização de uma colaboração policial internacional poderia ser “frutífera”.

Frühling diz que não está claro se esses grupos extremistas aumentaram no Chile.

“Ao ITS são atribuídas três ações em dois anos e meio, então, você não pode dizer que há um crescimento exponencial, embora o grupo possa estar participando de outras ações menos diretas ou visíveis, como ameaças ou estímulo a outras ações.”

“Então, sim, estamos enfrentando um perigo porque eles tentam causar danos por meio de atos que são claramente terroristas e isso é extremamente preocupante”, diz ele.

Alarme

No Chile, há preocupação especialmente sobre duas cúpulas importantes a serem realizadas no país no final do ano: a reunião mundial sobre mudança climática (COP25), que reunirá cerca de 22 mil pessoas, e o Fórum de Cooperação Econômica Ásia-Pacífico, que reunirá mais 15 mil.

Frühling diz que, embora ele não acredite que haja perigo para as autoridades que comparecerão a essas reuniões, é preciso ter cautela.

“As autoridades têm seus próprios serviços de segurança e filtrarão a entrega de pacotes ou elementos desse tipo, mas o que poderia acontecer, talvez, seria que outros participantes pudessem estar sujeitos a ações desse tipo”, diz ele.

O ministro do interior do Chile, Andrés Chadwick, condenou o ato e chamou-o de ‘terrorista’ .

Para dar mais ferramentas às equipes de investigação desse tipo de evento, o ministro do Interior anunciou que nesta semana o governo promoverá no Parlamento chileno uma emenda à lei antiterrorista que já existe.

“Condenamos veementemente esses atos, e os chamamos diretamente pelo nome: atos terroristas, que são atribuídos a grupos de natureza anárquica”, disse Chadwick após o ataque fracassado contra De Grange.

Terroristas, Ecologistas: Quem está por trás do grupo ITS, os Individualistas Tendendo ao Selvagem?

Esta é a tradução de Terroristes, écologistes: qui se cache derrière le groupe ITS?, uma reportagem do veículo francês TV5MONDE. Peca nas declarações do “investigador” frustado academicamente que faz afirmações tolas em torno de ITS. Suas declarações contrariam as de outros investigadores que definem Individualistas Tendendo ao Selvagem como um grupo lúcido, sensato, cabal e intelectualmente superior, com bastante formação intelectual e pensamento complexo. Para citar alguns exemplos temos a investigação da Bio-Bio Chile, o texto do El Mostrador El ecoterrorismo y la paradoja de la locura total, escrito pelo magistrado em direito ambiental Jorge Andrés Cash, e a entrevista do sociólogo e acadêmico da Universidade Central do Chile Rodrigo Larraín ao canal chileno Chilevisión Noticias. Talvez este “investigador” frustrado seja algum policial mal pago disfarçado para desacreditar ITS. Abaixo a reportagem.

Os eco-terroristas de ITS (Individualistas Tendendo ao Selvagem) são extremistas ecológicos para quem “todos os seres civilizados merecem morrer”. Desde dezembro de 2018 pelo menos cinco ataques foram reivindicamos em quatro países, incluindo a Grécia. Seu credo? Niilismo. Sua luta? O retorno à natureza, convencidos da inescapável destruição do mundo. Apresentamos uma entrevista exclusiva com um membro desta célula terrorista, presente na América Latina e na Europa.

Quando se fala em terrorismo se imagina os jihadistas da Al-Qaeda ou do ISIS, mas não se pensa em pessoas que podem colocar bombas em nome da ecologia. Esta é uma prática de Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS), um grupo eco-terrorista criado em 2011 no México, e que propagou novamente o terror no Chile em 4 de janeiro de 2019, depois de detonar uma bomba em uma parada de ônibus, no centro da capital, deixando cinco feridos. Seus membros parecem ter saído de um romance de ficção científica. Eles se movem clandestinamente na internet, e no vídeo enviado a TV5MONDE aparecem encapuzados e vestidos de preto. O membro da organização que fala neste vídeo se descreve como o “chefe de ITS no México”.

A TV5MONDE conseguiu entrar em contato com este grupo através de um blog conduzido por outro grupo eco-extremista de língua espanhola, “Maldición Eco-extremista“. Este blog está alojado no servidor italiano Altervista, que funciona como a “mídia oficial” de ITS. Todos os comunicados do grupo (75 até agora, sendo o último publicado em 22 de fevereiro de 2019), são publicados ali. O conteúdo do blog está em sete idiomas – Turco, inglês, italiano, português, grego, tcheco e romeno. “Nenhum membro de ITS fala francês”, indica um membro do “Maldición Eco-extremista” durante nossa investigação.

Para uma entrevista com um membro de ITS, trocamos emails com o “Maldición Eco-extremista” que nos pediu para criar uma conta em um serviço seguro de mensagens, com sede na Suíça. A entrevista resultante é a sexta desde a criação de ITS, e a primeira dada a um meio de comunicação em língua francesa. Três entrevistas de ITS foram dadas à mídia mexicana, depois à imprensa argentina, e por último a chilena.

TV5MONDE enviou a ITS perguntas por email. Xale, pseudônimo por trás do qual se esconde um dos membros fundadores de ITS e a cabeça da organização no México, respondeu algumas de nossas perguntas em um vídeo de sete minutos, posto a disposição através de um servidor baseado na Nova Zelândia.

Nada Nem Ninguém

“ITS foi criado espontaneamente”, diz Xale no vídeo que recebemos. “Em abril de 2011”, continua ele, “cometemos nosso primeiro ataque a bomba, que feriu gravemente um funcionário universitário no México. Queríamos parar por ali, mas vendo que poderíamos usar esse modus operandi, começamos a fazer dezenas de ataques com pacotes-bomba”.

Para ITS, um slogam resume tudo: “todos os seres humanos civilizados merecem morrer.” Em janeiro de 2019, enquanto ITS colocava um artefato explosivo em frente a uma universidade de Santiago, a capital do país, o grupo disse “se arrepender” de que o engenho não tenha explodido e matado alguém. “Qualquer um”, disseram no comunicado.

Ataques, mas com qual propósito? Nenhum. O grupo afirmou em 2016 a um jornal mexicano:não pedimos nada, não temos nenhuma demanda (…) não queremos resolver nada, não propomos nada a ninguém. Um niilismo em seu aspecto mais puro, é com esta nuance que Xale traz no vídeo: “Queremos participar da desestabilização da ordem estabelecida e, na paranoia coletiva, para aterrorizar os bons hábitos de uma sociedade corrompida por sua hipocrisia”.

“Todos os seres humanos civilizados merecem morrer.”
Trecho de um comunicado de ITS.

Além da desestabilização da ordem estabelecida, os niilistas do ITS desejam ferozmente um retorno à natureza. Uma visão como a de Rousseau, com frequentes referências aos povos indígenas da América Latina, tanto em revistas digitais, quanto no cenário do vídeo, com uma jarra utilizada pelo povo chichimeca (cabaça). A cena é adornada com um crânio de ovelha e raízes de uma planta mexicana: a mesquite, toda iluminada com “a cera de uma vela natural”, nos conta Xale.

Misticismo e Eco-terrorismo

Os nomes dos diferentes ramos de ITS também fazem referência a sua proximidade com a natureza: a “Horda Mística do Bosque” no Chile, as “Constelações Selvagens” na Argentina ou a “Seita Pagã da Montanha” no México. Seus membros não creem e nada, só em si mesmos, em sua “natureza selvagem” e suas “raízes primitivas”. “A esperança está morta aqui. Não existe. Não haverá mudanças nem revolução que transforme merda em ouro. Estamos perdidos e aceitamos nosso declínio enquanto olhamos o problema real: o progresso humano e a civilização moderna.”, disse Xale, membro fundador de ITS.

“Não pedimos nada, não temos nenhuma demanda (…) não queremos resolver nada, não propomos nada a ninguém”.
Trecho de uma entrevista de ITS dada a um jornal mexicano em 2016.

No entanto, ITS quer se livrar das fronteiras de qualquer ideologia e indicou, em 2016, na revista digitalRegresión – Cuadernos contra el progreso: “não somos revolucionários nem anarquistas, não representamos a esquerda radical. NÃO somos primitivistas. O romântico e ingênuo Zerzan (nota do editor da redação: filósofo primitivista) NÃO NOS REPRESENTA, tampouco o ingênuo radical Kaczynski (nota do editor da redação: eco-terrorista estadunidense) nem nenhum outro teórico grego, espanhol, italiano, brasileiro, nem ninguém”.

De acordo com um pesquisador latino-americano que prefere permanecer em anonimato por razões de segurança, ITS é um “grupo de pessoas jovens, mal preparadas, tanto intelectualmente quanto materialmente. O grupo se baseia em argumentos fracos”. Continua o investigador, “o que os faz ainda mais perigosos é que seu discurso evolui com o tempo”. Para o investigador, os membros de ITS tem mais “problemas mentais que crenças políticas”, o que é um “duplo perigo”.

Indivíduos tendentes ao selvagem, anticivilização

ITS está presente em sete países: três na Europa (Espanha, Grécia e Reino Unido (Escócia)) e quatro na América Latina: Argentina, Brasil, Chile e México.

Em 27 de junho de 2016 o grupo reivindicou o assassinato de Jaime Barrera Moreno, empregado da Faculdade de Química da Universidade do México, UNAM.

No blog Maldición Eco-extremista, haviam reivindicado outros assassinatos desde 2011, também relacionados com centros de investigação científica. Para ITS, “a humanidade está perdida”. Não é hostil à classe trabalhadora em particular, nem aos poderosos, o grupo se declara contra a “humanidade moderna”. Guerra de classes? “É uma estupidez desnecessária”.

“Por que atacar os oprimidos?”, se pergunta em uma declaração em janeiro de 2019. “Porque não nos importa o status social. Rico, pobre, carente. Qualquer ser humano merece morrer”, disse o grupo com um cinismo que não oculta depois de um ataque cometido na capital chilena.

Bombas em Nome da Ecologia

Em 4 de janeiro de 2019, uma bomba explode em uma parada de ônibus no centro de Santiago. O saldo: 5 feridos. Os santiaguinos ficaram com medo ao ver qualquer bolsa ou pacote esquecido na cidade nos dias após o ataque, a mídia ficou perplexa.

“Chile não está acostumado a este tipo de ações, e ainda menos quando não há uma ideologia forte por trás dele”, disse o investigador latino-americano contatado por TV5MONDE. Mas, acrescentou, “como em qualquer sociedade ocidental com um ritmo de vida agitado, este último ataque é quase esquecido por todos”.

Uma bomba em uma parada de ônibus e uma tentativa de incendiar um ônibus foi o que aconteceu no Chile em dezembro de 2018. Deixaram também explosivos na frente de igrejas no México e na Grécia na véspera de Natal do ano passado, ferindo a algumas pessoas. Bombas também foram abandonadas em frente a uma igreja no Brasil de Jair Bolsonaro, presidente de extrema direita recentemente eleito.

Os ataques de ITS, grupo oposto ao catolicismo, se dão em lugares “pequenos, isolados e fáceis de atacar”, analisa o investigador latino-americano. “Longe de um ataque em um shopping center, cercado por câmeras de segurança, onde aumentaria a pressão social para encontrar os perpetradores”, observa o investigador.

Por falta de evidências, as absolvições de ITS estão erigidas em vitórias. Após o ataque no Chile em 4 de janeiro de 2019, ninguém foi preso até agora.

Segundo uma fonte próxima à investigação a polícia chilena tem “poucas pistas”, e nenhuma delas “é clara”. Deve-se dizer que os serviços de inteligência chilenos foram desmantelados após a ditadura de Pinochet (1973 – 1990) e “não são efetivos”, disse o investigador latino-americano contatado por TV5MONDE. Isto explica sua “falta de jeito”, acrescenta, e explica em parte “os principais problemas no Chile para enfrentar e antecipar os casos de terrorismo”.

Em uma entrevista ao jornal andino La Tercera em janeiro de 2019, Raúl Guzmán, promotor encarregado da investigação do ataque de 4 de janeiro de 2019 em Santiago, segue na mesma direção: “Eu gostaria que a Agência Nacional de Inteligência do Chile (ANI) desempenhasse um papel mais operacional na descoberta de informações.” Em outras palavras, o promotor pede uma maior eficiência desta agência. Este promotor chileno agrega que estas ações terroristas “não obedecem a nenhuma ideologia política”. O niilismo, portanto, ligado ao desejo de liberdade dos animais.

Guerrilheiros da Causa Animal

ITS se opõe à domesticação de animais. Com os escândalos de carne polaca estragada, ou lasanha com carne de cavalo (*), podia-se crer que estes eco-terroristas são parte da linha anti-especista como a associação L214, mas não é bem assim.

Em um texto intitulado “O Mito do Veganismo“, criticam a “irracionalidade das ideias e valores da filosofia vegana”, denominada por eles “regime civilizado moderno que alimenta os sonhos progressistas dos humanistas de merda”. O eco-terrorismo não tem fé no homem, nem em seu futuro.

“A longo prazo, tudo o que queremos é sobreviver, continuar travando a nossa guerra, nos expandir a outras nações e ter êxito em todos os nossos ataques”, disse Xale no vídeo enviado a TV5MONDE.

Com respeito ao risco de ataques na França, de acordo com nossas fontes, ITS “não se constitui como uma ameaça imediata e prioritária no território nacional e não se considera suficientemente capaz para atacar os interesses fundamentais da Nação.”

*Se refere a escândalos relacionados com a indústria agroalimentar na França, como a carne polaca encontrada em mal estado e a venda fraudulenta de lasanha de cavalo.

Entrevista com o Popular Front Podcast: A Nova Onda do Eco-Terrorismo

John Jacobi, teórico da tendência Selvagista, concedeu uma entrevista recente ao Popular Front Podcast, um veículo investigativo britânico especializado em conflitos e guerras modernas. Na ocasião o tópico principal dos 54 minutos de conversa foi radicalismo e extremismo ecológico. É um registro pertinente e que merece ser compartilhado, especialmente porque se debate questões interessantes em torno de Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS), embora não concordemos com tudo o que é conversado. Abaixo está um resumo da conversa minuto a minuto.

DESCARREGAR ÁUDIO: LINK 1LINK 2

0: Apresentação do tema. John Jacobi fala sobre Eco-terrorismo, especificamente sobre ITS e o que o apresentador chama de “Militância Niilista”.
1: O que é Eco-terrorismo?
2: História do Eco-terrorismo (The Eco-Raiders).
3: Earth First!.
4/5: Ações da Earth First!
6: Surgimento do Unabomber e da ELF.
7/8: Processo de desconfiança e esgotamento das principais correntes do ambientalismo que levaram à radicalização.
9: Queda do Unabomber e prisões da ELF nos EUA.
10: The Green Scare.
11: Ao que se refere o conceito de Natureza Selvagem?
12/13: Ecologismo Radical, nem Esquerda nem Direta.
14: Surgimento de ITS e o renascimento do Eco-terrorismo.
15: Maior atenção da mídia ao assunto.
16: ITS, “a nova onda de Eco-terrorismo”.
17: O velho ITS, semelhanças com Ted Kaczynski e seus discípulos (UR) em atos e linguagem.
18: Primeiras ações.
19: Kaczynski rechaça ITS publicamente.
20/21/22: Retórica e estilo de ITS, passado e presente.
23/24: Extincionismo.
25: Expansão internacional de ITS.
26: Anarquistas desiludidos mudam de lado.
27: Táticas para a expansão, analogia com a Al-Qaeda e o Islamismo Extremista.
28: Pouca atenção por parte da imprensa, relevância no mundo do ambientalismo.
29: Novas analogias com o surgimento e o desenvolvimento inicial da Al-Qaeda em relação ao começo do grupo com pequenos ataques que servem tanto para fortalecer ao grupo como para criar laços e atrair indivíduos com psicologia semelhante.
30: Atassa.
31/32: Diferentes correntes que convergem em ITS, e um único fim, a destruição.
33: Relação com grupos satanistas, eco-fascistas e outros. Menção ao TOB e o ressurgimento do eco-fascismo.
34/35: A eco-militância está na moda?
36: As lutas ecologistas e sua tendência à radicalização no presente.
37/38: Atualidade das ideias de Kaczynski e a disseminação de um sentimento de desesperança e frustração.
39: A urgência de uma revolução e a polemização deste conceito por parte de ITS.
40: Grupos radicais e extremistas debocham dos movimentos ecologistas mainstream, já é tarde para cuidar do meio ambiente.
41: Crítica ao reformismo dos grupos mainstream.
42: Explicação do niilismo dos grupos radicais, buscam rejeitar o sistema e não concertá-lo.
43: É mencionada a possibilidade de realizar pequenas mudanças na medida em que a civilização vá tendendo ao desastre.
44: Grupos como ITS só querem participar do desastre.
45: Onde ITS aprendeu a fazer suas bombas?
46: Trabalho de Jacobi, “The Wild Will” e outros projetos.
47: Reselvagização em vez de violência.
48/49: Encerramento do programa e menção a outros projetos do Popular Front.
50/51: Agradecimentos e outras menções.
52/53/54: Música de encerramento.

O grupo terrorista ITS põe em xeque o Estado do México

El grupo terrorista ITS pone en jaque al Estado de México é uma reportagem do meio de comunicação mexicano Excelsior sobre ITS e as últimas ações recentes dos grupos eco-extremistas daquele país, incluindo do novo grupo A Conspiração do Trovão; alinhado, mas ainda não pertencente a ITS, de acordo com declarações públicas da organização eco-terrorista. A reportagem reconhece Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS) como um grupo terrorista que opera à nível mundial. Se equivoca apenas ao atribuir a ITS o ataque ao Mall no Chile, já que de acordo com informações publicadas no portal do grupo a acometida foi realizada por outro grupo simpático ao eco-extremismo.

Individualistas Tendendo ao Selvagem têm presença global e se atribuiu dos ataques a municípios mexicanos, de acordo com os acontecimentos recentes.

Os artefatos que explodiram em diversos lugares no Estado do México nas últimas semanas são parte dos atos do grupo terrorista denominado Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS), que já é investigado pela Procuradoria Geral da República (PRG) por meio de áreas como a Polícia Federal Cibernética.

ITS têm presença global e perpetrou atos de terrorismo em países do continente americano, como o Chile. Em sua página htpp://maldicionecoextremista.altervista.org reivindicou em 28 de dezembro o ataque nas proximidades de uma praça comercial em Coacalco, ocorrido dois dias antes.

Seus membros declararam: “Por meio deste breve comunicado nos responsabilizamos pelo explosivo detonado nas imediações do centro comercial Power Center em Coacalco, Estado do México, em 26 de dezembro deste ano.”

“Abandonamos a bomba na passagem para pedestres às 20:00 horas. A detonação foi ouvida a vários metros ao redor e causou danos em uma das estruturas de concreto da passagem, sem que fossem registrados feridos, uma pena.”

“Nosso ódio misantrópico se traduz em feridas e terror para os humanos que se espalham por todos os lados com uma asquerosa ânsia de consumo desenfreado. Que se fodam TODOS!”

“Embora as autoridades ocultem nossas atividades, nós adiantamos que as bombas continuarão explodindo em lugares públicos durante estas datas, assim como demonstraram os cúmplices da Seita Pagã da Montanha e nós reiteramos.”

“Força para os irmãos de ITS-Brasil, que neste momento estão na mira do Estado brasileiro e suas agências de segurança! Que o Desconhecido os cubra com seu manto de impunidade! Porque nada humano detém o Selvagem!”.

Em Ecatepec

E, de fato, a série de atentados à bomba continuou: em 13 de fevereiro um artefato explodiu na capela do Santíssimo da Catetral de Ecatepec; horas antes o exército mexicano evacuou usuários e funcionários do palácio municipal de Jaltenco ante uma alegada ameaça de bomba.

No dia seguinte, foi interceptado outro explosivo com temporizador colocado em uma banca no Power Center de Coalcalco e no dia 15 foi localizada outra bomba no banheiro masculino no terceiro andar do Plaza Mundo “E”, em Naucalpan. Nos tribunais deste município a polícia evacuou 600 pessoas por um falso alarme ao encontrar uma granada de brinquedo nas imediações das instalações.

Em 22 de fevereiro foram queimadas duas unidades articuladas do Mexibús poucas horas depois de um falso alarme de bomba no centro comercial Las Américas, em Ecatepec. Este fato provocou o pânico na vizinhança porque perto do local está localizado um posto de gasolina. Investigações apontaram que o incêndio das unidades possivelmente foram causadas por bombas molotov. Em todos estes casos, não houveram detidos.

De acordo com versões reunidas de fontes da Procuradoria Geral da República (FGR) em sua delegação no Estado do México, foram iniciadas diversas investigações, que já estão sobre a mesa do chefe da unidade, Alejandro Gertz Manero.

Apesar da frequência destes eventos e das reivindicações por parte de ITS, as autoridades mantiveram certo sigilo sobre o que aponta para uma série de atentados terroristas que certamente não são novos no México.

Resposta Oficial

A secretária de Segurança do Estado do México, Maribel Cervantes, indicou que, por enquanto, há três linhas de investigação na PGR, e poderia se tratar de um grupo delinquente, grupos anarquistas ou grupos ligados a uma organização internacional (ITS) da qual as autoridades tanto locais como federais preferiram ocultar sua presença.

Em outubro de 2016 a comissária do Instituto Nacional de Transparência, Acesso à Informação e Proteção de Dados Pessoais (INAI), María Patricia Kurczyn Villalobos, exortou a Procuradoria Geral da República (PGR) a buscar e divulgar o nome dos grupos terroristas baseados no país, as organizações nacionais ou transnacionais a que pertencem, bem como crimes ou atentados provocados no/ou a partir do México.

Ao levantar a questão perante o INAI, destacou que implicava numa importância especial para a segurança do país e do mundo. O terrorismo, advertiu, é um fenômeno caracterizado pela tragédia e o sofrimento gerado individualmente, coletivamente ou socialmente.

E formou sua opinião com dados duros: “Segundo o Índice Global de Terrorismo de 2015, elaborado pelo Instituto Para a Economia e Paz, nesta área, o México ocupa o lugar 44º numa lista de 162 países, principalmente pelo impacto de nosso país na relação com o Estados Unidos e a América Latina”, disse Kurczyn Villalobos.

Através da Plataforma Nacional de Transparência (PNT) foram solicitadas informações à PGR. Através do Gabinete Especializado em Investigação do Crime Organizado (SEIDO), a Unidade Especializada em Investigação do Terrorismo, Recolha e Tráfico de Armas; da Agência de Investigação Criminal; o Centro Nacional de Planejamento, Análise e Informação Para o Combate ao Crime e da Direção Geral de Comunicação Social, a agência se desculpou com o solicitante ao responder-lhe que, após uma busca em seus arquivos, base de dados físicas e eletrônicas, “não localizou informações que atendam às características requeridas”.

Ataques Anteriores

É provável que os funcionários da PGR buscaram não criar pânico entre a população e decidiram ocultar suas informações sobre o assunto, já que de 2014 a 2016 tinha registrado em seus arquivos sobre atos de grupos anarquistas e terroristas um total de 31 atentados em diversos estados do país. Em 2017, o número subiu para 38 casos.

Alguns dos grupos detectados nas pesquisas da PGR foram: O Comado Feminista Informal de Ação Antiautoritária; o Grupo de Individualidades Anárquicas Informais e FAI/FRI; as Células Insurrectas Poucos, Mas Loucos e FAI/FRI; a Célula Incendiária Caninos Negros e Federação Anarquista Informal (FAI) – Frente Revolucionária Internacional (FRI); as Células de Ação Informal Punky Maury – FAI/FRI; a Frente de Libertação da Terra; o grupo BAIBF; as Células Incendiárias Lobos Negros – FAI/FRI e Mario Buda – FAI/FRI; a Brigada de Ação Informal Bruno Filippi; o Grupo Selvagem de Ação Pela Terra, entre outros.

Dependências

Os alvos de seus ataques foram os mesmos órgãos do governo, como instalações bancárias e escritórios de empresas privadas como Telmex, e ocorreram principalmente em locais como Oaxaca, Cidade do México, Jalisco, Estado do México e Quintana Roo. Na lista não aparecia o agora ativo ITS.

Em outubro de 2016, o Centro de Investigação e Segurança Nacional (CISEN) relevou que nos últimos dez anos, grupos anarquistas, extremistas e eco-terroristas haviam realizado 306 atentados, especialmente na Cidade do México. Somente em 2016 foram registrados 36 ataques, conforme estabelecido em uma solicitação de informações por meio da PNT.

De fato, a agência de inteligência estabeleceu o ano passado como uma das prioridades na Agenda Nacional de Riscos para o perigo representado pelo terrorismo internacional. Até os últimos seis anos o CISEN estava encarregado de preparar esta agenda que fazia com o feedback e acordo mútuo com os titulares de outros órgãos que integravam o Conselho de Segurança Nacional, como o Presidente da República; os secretários da Defesa Nacional, Marinha, Relações Exteriores, Função Pública, Comunicações e Transporte, Finança e Crédito Público; bem como o Comissário de Segurança Nacional, o Procurador Geral da República e o próprio diretor geral do CISEN. Agora será importante perguntar ao novo governo como esta agenda será integrada.

Em outros de seus comunicados reivindicando outro atentado, mas no Chile, os membros de ITS delineiam parte de sua doutrina:

Ataque no Mall Florida Center no Chile

“Acreditamos que o Anarquismo, pelo menos aqui e agora, deve ser antissocial, renunciar a “alcançar o povo”, dado que a própria sociedade com sua visão antropocêntrica e sua moral são inimigos nossos. Os cidadãos estão do outro lado da barricada, com seu conforto e consumo, defendendo o artificial. Saibam que não lamentados se nossos feitiços firam alguém, se os terremotos e tsunamis afetam a mais pessoas. Não pretendemos solucionar problemas, mas criá-los. Somos parte das forças do caos pandimensional. Rumo a todas as direções”, disse ITS.

Children of Ted: The Unlikely New Generation of Unabomber Acolytes

Escrito por John H. Richardson e publicado na revista quinzenal novaiorquina New York Magazine, Children of Ted: The Unlikely New Generation of Unabomber Acolytes é um interessante artigo sobre a trajetória do teórico Selvagista John Jacobi, mas acima de tudo, o texto passa por pensamentos primitivistas primários, indo do anti-industrialismo de Ted Kaczynski à teoria eco-extremista de Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS).

Two decades after his last deadly act of ecoterrorism, the Unabomber has become an unlikely prophet to a new generation of acolytes.

When John Jacobi stepped to the altar of his Pentecostal church and the gift of tongues seized him, his mother heard prophecies — just a child and already blessed, she said. Someday, surely, her angelic blond boy would bring a light to the world, and maybe she wasn’t wrong. His quest began early. When he was 5, the Alabama child-welfare workers decided that his mother’s boyfriend — a drug dealer named Rock who had a red carpet leading to his trailer and plaster lions standing guard at the door — wasn’t providing a suitable environment for John and his sisters and little brother. Before they knew it, they were living with their father, an Army officer stationed in Fayetteville, North Carolina. But two years later, when he was posted to Iraq, the social workers shipped the kids back to Alabama, where they stayed until their mother hanged herself from a tree in the yard. John was 14. In the tumultuous years that followed, he lost his faith, wrote mournful poems, took an interest in news reports about a lively new protest movement called Occupy Wall Street, and ran away from the home of the latest relative who’d taken him in — just for a night, but that was enough. As soon as he graduated from high school, he quit his job at McDonald’s, bought some camping gear, and set out in search of a better world.

When a young American lights out for the territories in the second decade of the 21st century, where does he go? For John Jacobi, the answer was Chapel Hill, North Carolina — Occupy had gotten him interested in anarchists, and he’d heard they were active there. He was camping out with the chickens in the backyard of their communal headquarters a few months later when a crusty old anarchist with dreadlocks and a piercing gaze handed him a dog-eared book called Industrial Society and Its Future. The author was FC, whoever that was. Jacobi glanced at the first line: “The Industrial Revolution and its consequences have been a disaster for the human race.”

This guy sure gets to the point, he thought. He skimmed down the paragraph. Industrial society has caused “widespread psychological suffering” and “severe damage to the natural world”? Made life more comfortable in rich countries but miserable in the Third World? That sounded right to him. He found a quiet nook and read on.

The book was written in 232 numbered sections, like an instruction manual for some immense tool. There were two main themes. First, we’ve become so dependent on technology that the real decisions about our lives are made by unseen forces like corporations and market flows. Our lives are “modified to fit the needs of this system,” and the diseases of modern life are the result: “Boredom, demoralization, low self-esteem, inferiority feelings, defeatism, depression, anxiety, guilt, frustration, hostility, spouse or child abuse, insatiable hedonism, abnormal sexual behavior, sleep disorders, eating disorders, etc.” Jacobi had experienced most of those himself.

The second point was that technology’s dark momentum can’t be stopped. With each improvement, the graceful schooner that sails our shorelines becomes the hulking megatanker that takes our jobs. The car’s a blast bouncing along at the reckless speed of 20 mph, but pretty soon we’re buying insurance, producing our license and registration if we fail to obey posted signs, and cursing when one of those charming behavior-modification devices in orange envelopes shows up on our windshields. We doze off while exploring a fun new thing called social media and wake up to big data, fake news, and Total Information Awareness.

All true, Jacobi thought. Who the hell wrote this thing?

The clue arrived in section No. 96: “In order to get our message before the public with some chance of making a lasting impression, we’ve had to kill people,” the mystery author wrote.

Kaczynski at the time of his arrest, in 1996. Photo: Donaldson Collection/Getty Images

“Kill people” — Jacobi realized that he was reading the words of the Unabomber, Ted Kaczynski, the hermit who sent mail bombs to scientists, executives, and computer experts beginning in 1978. FC stood for Freedom Club, the pseudonym Kaczynski used to take credit for his attacks. He said he’d stop if the newspapers published his manifesto, and they did, which is how he got caught, in 1995 — his brother recognized his prose style and reported him to the FBI. Jacobi flipped back to the first page, section No. 4: “We therefore advocate a revolution against the industrial system.”

The first time he read that passage, Jacobi had just nodded along. Talking about revolution was the anarchist version of praising the baby Jesus, invoked so frequently it faded into background noise. But Kaczynski meant it. He was a genius who went to Harvard at 16 and made breakthroughs in something called “boundary functions” in his 20s. He joined the mathematics department at UC Berkeley when he was 25, the youngest hire in the university’s then-99-year history. And he did try to escape the world he could no longer bear by moving to Montana. He lived in peace without electricity or running water until the day when, maddened by the invasion of cars and chain saws and people, he hiked to his favorite wild place for some relief and found a road cut through it. “You just can’t imagine how upset I was,” he told an interviewer in 1999. “From that point on, I decided that, rather than trying to acquire further wilderness skills, I would work on getting back at the system. Revenge.” In the next 17 years, he killed three people and wounded 23 more.

Jacobi didn’t know most of those details yet, but he couldn’t find any holes in Kaczynski’s logic. He said straight-out that ordinary human beings would never charge the barricades, shouting, “Destroy our way of life! Plunge us into a desperate struggle for survival!” They’d probably just stagger along, patching holes and destroying the planet, which meant “a small core of deeply committed people” would have to do the job themselves (section No. 189). Kaczynski even offered tactical advice in an essay titled “Hit Where It Hurts,” published a few years after he began his life sentence in a federal “supermax” prison in Colorado: Forget the small targets and attack critical infrastructure like electric grids and communication networks. Take down a few of those at the right time and the ripples would spread rapidly, crashing the global economic system and giving the planet a breather: No more CO2 pumped into the atmosphere, no more iPhones tracking our every move, no more robots taking our jobs.

Kaczynski was just as unsentimental about the downsides. Sure, decades or centuries after the collapse, we might crawl out of the rubble and get back to a simpler, freer way of life, without money or debt, in harmony with nature instead of trying to fight it. But before that happened, there was likely to be “great suffering” — violent clashes over resources, mass starvation, the rise of warlords. The way Kaczynski saw it, though, the longer we go like we’re going, the worse things will get. At the time his manifesto was published, many people reading it probably hadn’t heard of global warming and most certainly weren’t worried about it. Reading it in 2014 was a very different experience.

The shock that went through Jacobi in that moment — you could call it his “Kaczynski Moment” — made the idea of destroying civilization real. And if Kaczynski was right, wouldn’t he have some responsibility to do something, to sabotage one of those electric grids?

His answer was yes, which was almost as alarming as discovering an unexpected kinship with a serial killer — even when you’re sure that morality is just a social construct that keeps us docile in our shearing pens, it turns out setting off a chain of events that could kill a lot of people can raise a few qualms.

“But by then,” Jacobi says, “I was already hooked.”

Jacobi in Chapel Hill, North Carolina. Photo: Colby Katz

Quietly, often secretly, whether they gather it from the air of this anxious era or directly from the source like Jacobi did, more and more people have been having Kaczynski Moments. Books and webzines with names like Against Civilization, FeralCulture, Unsettling America, and the Ludd-Kaczynski Institute of Technology have been spreading versions of his message across social-media forums from Reddit to Facebook for at least a decade, some attracting more than 100,000 followers. They cluster around a youthful nickname, “anti-civ,” some drawing their ideas directly from Kaczynski, others from movements like deep ecology, anarchy, primitivism, and nihilism, mixing them into new strains. Although they all believe industrial civilization is in a death spiral, most aren’t trying to hurry it along. One exception is Deep Green Resistance, an activist network inspired by a 2011 book of the same name that includes contributions from one of Kaczynski’s frequent correspondents, Derrick Jensen. The group’s openly stated goal, like Kaczynski’s, is the destruction of civilization and a return to preagricultural ways of life.

So far, most of the violence has happened outside of the United States. Although the FBI declined to comment on the topic, the 2017 report on domestic terrorism by the Congressional Research Service cited just a handful of minor attacks on “symbols of Western civilization” in the past ten years, a period of relative calm most credit to Operation Backfire, the FBI crackdown on radical environmental efforts in the mid-aughts. But in Latin America and Europe, terrorist groups with florid names like Conspiracy of Cells of Fire and Wild Indomitables have been bombing government buildings and assassinating technologists for almost a decade. The most ominous example is Individualidades Tendiendo a lo Salvaje, or ITS (usually translated as Individuals Tending Toward the Wild), a loose association of terrorist groups started by Mexican Kaczynski devotees who decided that his plan to take down the system was outdated because the environment was being decimated so fast and government surveillance technology had gotten so robust. Instead, ITS would return to its guru’s old modus operandi: revenge. The group set off bombs at the National Ecology Institute in Mexico, a Federal Electricity Commission office, two banks, and a university. It now claims cells across Latin America, and in January 2017, the Chilean offshoot delivered a gift-wrapped bomb to Oscar Landerretche, the chairman of the world’s largest copper mine, who suffered minor injuries. The group explained its motives in a defiant media release: “The pretentious Landerretche deserved to die for his offenses against Earth.”

In the larger world, where no respectable person would praise Kaczynski without denouncing his crimes, little Kaczynski Moments have been popping up in the most unexpected places — the Fox News website, for example, which ran a piece by Keith Ablow called “Was the Unabomber Correct?” in 2013. After summarizing some of Kaczynski’s dark predictions about the steady erosion of individual autonomy in a world where the tools and systems that create prosperity are too complex for any normal person to understand, Ablow — Fox’s “expert on psychiatry” — came to the conclusion that Kaczynski was “precisely correct in many of his ideas” and even something of a prophet. “Watching the development of Facebook heighten the narcissism of tens of millions of people, turning them into mini reality-TV versions of themselves,” he wrote. “I would bet he knows, with even more certainty, that he was onto something.”

That same year, in the leading environmentalist journal Orion, a “recovering environmentalist” named Paul Kingsnorth — who’d stunned his fellow activists in 2008 by announcing that he’d lost hope — published an essay about the disturbing experience of reading Kaczynski’s manifesto for the first time. If he ended up agreeing with Kaczynski, “I’m worried that it may change my life,” he confessed. “Not just in the ways I’ve already changed it (getting rid of my telly, not owning a credit card, avoiding smartphones and e-readers and sat-navs, growing at least some of my own food, learning practical skills, fleeing the city, etc.) but properly, deeply.”

By 2017, Kaczynski was making inroads with the conservative intelligentsia — in the journal First Things, home base for neocons like Midge Decter and theologians like Michael Novak, deputy editor Elliot Milco described his reaction to the manifesto in an article called “Searching for Ted Kaczynski”: “What I found in the text, and in letters written by Kaczynski since his incarceration, was a man with a large number of astute (even prophetic) insights into American political life and culture. Much of his thinking would be at home in the pages of First Things.” A year later, Foreign Policy published “The Next Wave of Extremism Will Be Green,” an editorial written by Jamie Bartlett, a British journalist who tracks the anti-civ movement. He estimated that a “few thousand” Americans were already prepared to commit acts of destruction. Citing examples such as the Standing Rock pipeline protests in 2017, Bartlett wrote, “The necessary conditions for the radicalization of climate activism are all in place. Some groups are already showing signs of making the transition.”

The fear of technology seems to grow every day. Tech tycoons build bug-out estates in New Zealand, smartphone executives refuse to let their kids use smartphones, data miners find ways to hide their own data. We entertain ourselves with I Am Legend, The Road, V for Vendetta, and Avatar while our kids watch Wall-E or FernGully: The Last Rainforest. An eight-part docudrama called Manhunt: The Unabomber was a hit when it premiered on the Discovery Channel in 2017 and a “super hit” when Netflix rereleased it last summer, says Elliott Halpern, the producer Netflix commissioned to make another film focusing on Kaczynski’s “ideas and legacy.” “Obviously,” Halpern says, “he predicted a lot of stuff.”

And wouldn’t you know it, Kaczynski’s papers have become one of the most popular attractions at the University of Michigan’s Labadie Collection, an archive of original documents from movements of “social unrest.” Kaczynski’s archivist, Julie Herrada, couldn’t say much about the people who visit — the archive has a policy against characterizing its clientele — but she did offer a word in their defense. “Nobody seems crazy.”

Two years ago, I started trading letters with Kaczynski. His responses are relentlessly methodical and laced with footnotes, but he seems to have a droll side, too. “Thank you for your undated letter postmarked 6/11/18, but you wrote the address so sloppily that I’m surprised the letter reached me …” “Thank you for your letter of 8/6/18, which I received on 8/16/18. It looks like a more elaborate and better developed, but otherwise typical, example of the type of brown-nosing that journalists send to a ‘mark’ to get him to cooperate.” Questions that revealed unfamiliarity with his work were poorly received. “It seems that most big-time journalists are incapable of understanding what they read and incapable of transmitting facts accurately. They are frustrated fiction-writers, not fact-oriented people.” I tried to warm him up with samples of my brilliant prose. “Dear John, Johnny, Jack, Mr. Richardson, or whatever,” he began, before informing me that my writing reminded him of something the editor of another magazine told the social critic Paul Goodman, as recounted in Goodman’s book Growing Up Absurd: “ ‘If you mean to tell me,” an editor said to me, “that Esquire tries to have articles on serious issues and treats them in such a way that nothing can come of it, who can deny it?’ ” (Kaczynski’s characteristically scrupulous footnote adds a caveat, “Quoted from memory.”) His response to a question about his political preferences was extra dry: “It’s certainly an oversimplification to say that the struggle between left & right in America today is a struggle between the neurotics and the sociopaths (left = neurotics, right = sociopaths = criminal types),” he said, “but there is nevertheless a good deal of truth in that statement.”

But the jokes came to an abrupt stop when I asked for his take on America’s descent into immobilizing partisan warfare. “The political situation is complex and could be discussed endlessly, but for now I will only say this,” he answered. “The current political turmoil provides an environment in which a revolutionary movement should be able to gain a foothold.” He returned to the point later with more enthusiasm: “Present situation looks a lot like situation (19th century) leading up to Russian Revolution, or (pre-1911) to Chinese Revolution. You have all these different factions, mostly goofy and unrealistic, and in disagreement if not in conflict with one another, but all agreeing that the situation is intolerable and that change of the most radical kind is necessary and inevitable. To this mix add one leader of genius.”

Kaczynski was Karl Marx in modern flesh, yearning for his Lenin. In my next letter, I asked if any candidates had approached him. His answer was an impatient no — obviously any revolutionary stupid enough to write to him would be too stupid to lead a revolution. “Wait, I just thought of an exception: John Jacobi. But he’s a screwball — bad judgment — unreliable — a problem rather than a help.”

The Kaczynski moment dislocates. Suddenly, everyone seems to be living in a dream world. Why are they talking about binge TV and the latest political outrage when we’re turning the goddamn atmosphere into a vast tanker of Zyklon B? Was he right? Were we all gelded and put in harnesses without even knowing it? Is this just a simulation of life, not life itself?

People have moments like that under normal conditions, of course. Sigmund Freud wrote a famous essay about them way back in 1929, Civilization and Its Discontents. A few unsettled souls will always quit that bank job and sail to Tahiti, and the stoic middle will always suck it up. But Jacobi couldn’t accept those options. Staggered by the shock of his Kaczynski Moment but intent on rising to the challenge, he began corresponding with the great man himself, hitchhiked the 644 miles from Chapel Hill to Ann Arbor to read the Kaczynski archives, tracked down his followers all around the world, and collected an impressive (and potentially incriminating) cache of material on ITS along the way. He even published essays about them in an alarmingly terror-friendly print journal named Atassa. But his biggest influence was a mysterious Spanish radical theorist known only by the pseudonym he used to translate Kaczynski’s manifesto into Spanish, Último Reducto. Recommended by Kaczynski himself, who even supplied an email address, Reducto gave Jacobi a daunting reading list and some editorial advice on his early essays, which inspired another series of TV-movie twists in Jacobi’s turbulent life. Frustrated by the limits of his knowledge, he applied to the University of North Carolina, Chapel Hill, to study some more, received a full scholarship and a small stipend, and buckled down for two years of intense scholarship. Then he quit and hit the road again. “I think the homeless are a better model than ecologically minded university students,” he told me. “They’re already living outside of the structures of society.”

Four years into this bizarre pilgrimage, Jacobi is something of an underground figure himself — the ubiquitous, eccentric, freakishly intellectual kid who became the Zelig of ecoextremism. Right now, he’s about to skin his first rat. Barefoot and shirtless, with an old wool blanket draped over his shoulders, long sun-streaked hair and gleaming blue eyes, he hurries down a rocky mountain trail toward a stone-age village of wattle-and-daub huts, softening his voice to finish his thought. “Ted was a good start. But Ted is not the endgame.”

He stops there. The village ahead is the home of a “primitive skills” school called Wild Roots. Blissfully untainted by modern conveniences like indoor toilets and hot showers, it’s also free of charge. It has just three rules, and only one that will get us kicked out. “I don’t want to be associated with that name,” Wild Roots’ de facto leader told us when I mentioned Kaczynski. “I don’t want my name associated with that name,” he added. “I really don’t want to be associated with that name.”

Jacobi arrives at the open-air workshop, covered by a tin roof, where the dirtiest Americans I’ve ever seen are learning how to weave cordage from bark, start friction fires, skin animals. The only surprise is the lives they led before: a computer analyst for a military-intelligence contractor, a Ph.D. candidate in engineering, a classical violinist, two schoolteachers, and a rotating cast of college students the older members call the “pre-postapocalypse generation.” Before he became the community blacksmith, the engineering student was testing batteries for ecofriendly cars. “It was a fucking hoax,” he says now. “It wasn’t going to make any difference.” At his coal-fired forge, pounding out simple tools with a hammer and anvil, he feels much more useful. “I can’t make my own axes yet, but I made most of the handles on those tools, I make all my own punches and chisels. I made an adze. I can make knives.”

Freshly killed this morning, five dead rats lie on a pine board. They’re for practice before trying to skin larger game. Jacobi bends down for a closer look, selects a rat, ties a string to its twiggy leg, and hangs it from a rafter. He picks up a razor. “You wanna leave the cartilage in the ear,” his teacher says. “Then cut just above the white line and you’ll get the eyes off.”

A few feet away, a young woman who fled an elite women’s college in Boston pounds a wooden staff into a bucket to pulverize hemlock bark to make tannin to tan the bear hide she has soaking in the stream — a mixture of mashed hemlock and brain tissue is best, she says, though eggs can substitute if you can’t get fresh brain.

Jacobi works the razor carefully. The eyes fall into the dirt.

“I’m surprised you haven’t skinned a rat before,” I say.

“Yeah, me too,” he replies.

He is, after all, the founder of The Wildernist and Hunter/Gatherer, two of the more radical web journals in the personal “rewilding” movement. The moderates at places like ReWild University talk of “rewilding your taste buds” and getting in “rockin’ fit shape.” “We don’t have to demonize our culture or attempt to hide from it,” ReWild University’s website enthuses. Jacobi has no interest in padding the walls of the cage — as he put it in an essay titled “Taking Rewilding Seriously,” “You can’t rewild an animal in a zoo.”

He’s not an idiot; he knows the zoo is pretty much everywhere at this point. He explained this in the philosophical book he wrote at 22, Repent to the Primitive: “My focus on the Hunter/Gatherer is based on a tradition in political philosophy that considers the natural state of man before moving on to an analysis of the civilized state of man. This is the tradition of Hobbes, Rousseau, Locke, Hume, Paine.” His plan is to ace his primitive skills, then test living wild for an extended time in the deepest forest he can find.

So why did it take him so long to get out of the zoo?

“I thought sabotage was more important,” he says.

But this isn’t the place to talk about that — he doesn’t want to break Wild Roots’ rules. Jacobi goes silent and works his razor down the rat’s body, pulling the skin down like a sock.

When he’s finished, he leads the way back into the woods, naming the plants: pokeberry, sourwood, rhododendron, dog hobble, tulip poplar, hemlock. The one with orange flowers is a lily that will garnish his dinner tonight. “If you want, I can get some for you,” he offers.

Then he returns to the forbidden topic. “I could never do anything like that,” he says firmly — unless he could, which is also a possibility. “I don’t have any moral qualms with violence,” he says. “I would go to jail, but for what?”

For what? The first time I talked to him, he told me he had dreams of being the leader Kaczynski wanted.

“I am being a little evasive,” he admits. His other reason for going to college, he says, was to plant the anti-civ seed in the future lawyers and scientists gathered there — “people who will defend you, people who have access to computer networks” — and also, speaking purely speculatively, who could serve as “the material for a terrorist criminal network.”

“Did you convince anybody?” I ask.

“I don’t know. I always told them not to tell me.”

“So you wanted to be the Lenin?”

“Yeah, I wanted to be Lenin.”

But let’s face it, he says, the revolution’s never going to happen. Probably. Maybe. That’s why he’s heading into the woods. “I want to come out in a few years and be like Jesus,” he jokes, “working miracles with plants.”

Isn’t he doing exactly what Lenin did during his exile in Europe, though? Honing his message, building a network, weighing tactical options, and creating a mystique. Is he practicing “security culture,” the activist term for covering your tracks? “Are you hiding the truth? Are you secretly plotting with your hard-core cadre?”

He smiles. “I wouldn’t be a very good revolutionary if I told you I was doing that.”

At the last minute, Abe Cabrera changed our rendezvous point from a restaurant in New Orleans to an alligator-filled swamp an hour away. This wasn’t a surprise. Jacobi had given me Cabrera’s email address, identifying him as the North American contact for ITS, which Cabrera immediately denied. His interest in ITS was purely academic, he insisted, an outgrowth of his studies in liberation theology. “However,” he added, “to say that I don’t have any contact with them may or may not be true.”

Now he’s leading me into the swamp, literally, talking about an ITS bomb attack on the head of the Department of Physical and Mathematical Sciences at the University of Chile in 2011. “Is that a fair target?” he asks. “For Uncle Ted, it would have been, so I guess that’s the standard.” He chuckles.

He’s short, round, bald, full of nervous energy, wild theories, and awkward tics — if “Terrorist Spokesman” doesn’t work out for him, he’s a shoo-in for “Mad Scientist in a B-Movie.” Giant ferns and carpets of moss appear and disappear as he leads the way into the swamp, where the elephantine roots of cypress trees stand in the eerie stillness of the water like dinosaurs.

He started checking out ITS after he heard some rumors about a new cell starting up in Torreón, his grandparents’ birthplace in Mexico, he says, but the group didn’t really catch his interest until it changed its name from Individuals Tending Toward the Wild to Wild Reaction. Why? Because healthy animals don’t have “tendencies” when they confront an enemy. As one Wild Reaction member put it in the inevitable postattack communiqué, another example of the purple prose poetry that has become the group’s signature: “I place the device, and it transforms me into a coyote thirsting for revenge.”

Cabrera calls this “radical animism,” a phrase that conjures the specter of nature itself rising up in revolt. Somehow that notion wove together all the dizzying twists his life had taken — the years as the child of migrant laborers in the vegetable fields of California’s Imperial Valley, his flirtation with “super-duper Marxism” at UC Berkeley, the leap of faith that put him in an “ultraconservative, ultra-Catholic” order, and the loss of faith that surprised him at the birth of his child. “Most people say, ‘I held my kid for the first time and I realized God exists.’ I held my kid the first time and I said, ‘You know what? God is bullshit.’ ” People were great in small doses but deadly in large ones, even the beautiful little girl cradled in his arms. There were no fundamental ethical values. It all came down to numbers. If that was God’s plan, the whole thing was about as spiritually “meaningful as a marshmallow,” Cabrera says.

John Jacobi is a big part of this story, he adds. They connected on Facebook after a search for examples of radical animism led him to Hunter/Gatherer. They both contributed to the journal Atassa, which was dedicated on the first page to the premise that “civilization should be fought” and that the example of Ted Kaczynski “is what that fighting looks like.” In the premier edition, Jacobi made the prudent decision to write in a detached tone. Cabrera’s essay bogs down in turgid scholarship before breaking free with a flourish of suspiciously familiar prose poetry: “Ecoextremists believe that this world is garbage. They understand progress as industrial slavery, and they fight like cornered wild animals since they know that there is no escape.”

Cabrera weaves in and out of corners like a prisoner looking for an escape route, so it’s hard to know why he chose a magazine reporter for his most incendiary confession: “Here’s the super-official version I haven’t told anybody — I am the unofficial voice-slash-theoretician of ecoextremism. I translated all 30 communiqués. I translated one last night.”

Abe Cabrera: Abracadabra.

Yes, he knows this puts him dangerously close to violating the laws against material contributions to terrorism. He read the Patriot Act. That’s why he leads a double life, even a triple life. Nobody at work knows, nobody from his past knows, even his wife doesn’t know. He certainly doesn’t want his kids to know. He doesn’t even want to tell them about climate change. Math homework, piano lessons, gymnastics, he’s “knee-deep in all that stuff.” He punches the clock. “What else am I gonna do? I love my kids,” he says. “I hope for their future, even though they have no future.”

His mood sinks, reminding me of Jacobi. Shifts in perspective seem to be part of this world. Puma hunted here before the Europeans came, Cabrera says, staring into the swamp. Bears and alligators, too, things that could kill you. The cypress used to be three times as thick. When you look around, you see how much everything has suffered.

But we’re not in this mess because of greed or nihilism; we’re in it because we love our children so much we made too many of them. And we’re just so good at dominating things, all that is left is to lash out in a “wild reaction,” Cabrera says. That’s why he sympathizes with ITS. “It’s like, ‘Be the psychopathic destruction you want to see in the world’, ” he says, tossing out one last mordant chuckle in place of a good-bye.

Kaczynski is annoyed with me. “Do not write me anything more about ITS,” he said. “You could get me in trouble that way.” He went on: “What is bad about an article like the one I expect you to write is that it may help make the anti-tech movement into another part of the spectacle (along with Trump, the ‘metoo movement,’ neo-Nazis, antifa, etc.) that keeps people entertained and therefore thoughtless.”

ITS, he says, is the very reason he cut Jacobi off. Even after Kaczynski told him the warden was dying for a reason to reduce his contacts with the outside world, the kid kept sending him news about them. He ended his letter to me with a controlled burst of fury. “A hypothesis: ITS is instigated by some country’s security services — probably Mexico. Their real task is to spread hopelessness, because where there is no hope there is no serious resistance.”

Wait … Ted Kaczynski is hopeful? The Ted Kaczynski who wants to destroy civilization? The idea seems ridiculous right up to the moment it spins around and becomes reasonable. What better evidence could you find than the unceasing stream of tactical and strategic advice that he’s sent from his prison cell for almost 20 years, after all. He’s hopeful that civilization can be taken down in time to save some of the planet. I guess I just couldn’t imagine how anyone could ever manage to rally a group of ecorevolutionaries large enough to do the job.

“If you’ve read my Anti-Tech Revolution, then you haven’t understood it,” he scolds. “All you have to do is disable some key components of the system so that the whole thing collapses.” I do remember the “small core of deeply committed people” and “Hit Where It Hurts,” but it’s still hard to fathom. “How long does it take to do that?” Kaczynski demands. “A year? A month? A week?”

On paper, Deep Green Resistance meets most of his requirements. The original core group spent five years holding conferences and private meetings to hone its message and build consensus, then publicized it effectively with its book, which speculates about tactical alternatives to stop the “planet from burning to a cinder”: “If selective disruption doesn’t work soon enough, some resisters may conclude that all-out disruption is needed” and launch “coordinated actions on a large scale” against key targets. DGR now has as many as 200,000 members, according to the group’s co-founder — a soft-spoken 30-year-old named Max Wilbert — who could shave off his Mephistophelian goatee and disappear into any crowd. Two hundred thousand may not sound like much when Beyoncé has 1 million-plus Instagram followers, but it’s not shabby in a world where lovers cry out pseudonyms during sex. And Fidel had only 19 in the jungles of Cuba, as Kaczynski likes to point out.

Jacobi says DGR was hobbled by a doctrinal war over “TERFs,” an acronym I had to look up — it’s short for “trans-exclusionary radical feminists” — so this summer they’re rallying the troops with a crash course in “resistance training” at a private retreat outside Yellowstone National Park in Montana. “This training is aimed at activists who are tired of ineffective actions,” the promotional flyer says. “Topics will include hard and soft blockades, hit-and-run tactics, police interactions, legal repercussions, operational security, terrain advantages and more.”

At the Avis counter at the Bozeman airport, my phone dings. It’s an email from the organizers of the event, saying a guy named Matt needs a ride. I find him standing by the curb. He’s in his early 30s, dressed in conventional clothes, short hair, no visible tattoos, the kind of person you’d send to check out a visitor from the media. When we get on the road and have a chance to talk, he says he’s a middle-school social-studies teacher. He’s sympathetic to the urge to escalate, but he’d prefer to destroy civilization by nonviolent means, possibly by “decoupling” from the modern world, town by town and state by state.

But if that’s true, why is he here?

“See for yourself,” he said.

We reach the camp in the late afternoon and set up our tents next to a big yurt. A mountain rises behind us, another mountain stands ahead; a narrow lake fills the canyon between them as the famous Big Sky, blushing at the advances of the night, justifies its association with the sublime. “Nature is the only place where you feel awe,” Jacobi told me after the leaves rustled at Wild Roots, and right now it feels true.

An hour later, the group gathers in the yurt outfitted with a plywood floor, sofas, and folding chairs: one student activist from UC Irvine, two Native American veterans of the Standing Rock pipeline protests, three radical lawyers, a shy working-class kid from Mississippi, a former abortion-clinic volunteer, and a few people who didn’t want to be identified or quoted in any way. The session starts with a warning about loose lips and a lecture on DGR’s “nonnegotiable guidelines” for men — hold back, listen, agree or disagree respectfully, avoid male-centered words, and follow the lead of women.

By that time, I’d already committed my first microaggression. The cook asked why I was standing in the kitchen doorway, and I answered, “Just supervising.” Her sex had nothing to do with it, I swear — I was waiting to wash my hands and, frankly, her question seemed a bit hostile. But the woman who followed me out the door to dress me down said that refusing to accept her criticism was another microaggression.

The first speaker turns the mood around. His name is Sakej Ward, and he did a tour in Afghanistan with the U.S. Joint Airborne and a few years in the Canadian military. He’s also a full-blooded member of the Wolf Clan of British Columbia and the Mi’kmaq of northern Maine with two degrees in political science, impressive muscles bulging through a T-shirt from some karate club, and one of those flat, wide Mohawks you see on outlaw bikers.
Unfortunately, he put his entire presentation off the record, so all I can tell you is that the theme was Native American warrior societies. Later he tells me the societies died out with the buffalo and the open range. They revived sporadically in the last quarter of the 20th century, but returned in earnest at events like Standing Rock. “It’s a question of ‘Are they there yet?’ We’ve been fighting this war for 500 years. But climate change is creating an atmosphere where it can happen.”

For the next two days, we get training in computer security and old activist techniques like using “lockboxes” to chain yourself to bulldozers and fences — given almost apologetically, like a class in 1950s home cooking. In another session, Ward takes us to a field and lines us up single file. Imagine you’re on a military patrol, he says, turning his back and holding his left hand out to the side, elbow at 90 degrees and palm forward. “Freeze!,” he barks.

We freeze.

“That’s the best way to conceal yourself from the enemy,” he tells us. He runs through basic Army-patrol semiotics. For “enemy,” you make a pistol with your hand and turn it thumbs-down. “Danger area” is a diagonal slash. After showing us a dozen signs, he stops. “Why am I making all the signs with my left hand?”

No one knows.

He turns around to face us with his finger pointed down the barrel of an invisible gun. “Because you always have to have a finger in control of your weapon,” he says.

The trainees are pumped afterward. “You can take out transformers with a .50 caliber,” one man says.

“But you don’t just want to do one,” says another. “You want four-man teams taking out ten transformers. That would bring the whole system to a halt.”

Kaczynski would be fairly pleased with this so far, I think. Ward is certainly a plausible contender for the Lenin role. Wilbert might be too. “We talk about ‘cascading catastrophic effects,’ ” he tells us in one of the last yurt meetings, summing up DGR’s grand strategy. “A large percent of the nation’s oil supply is processed in a facility in Louisiana, for example. If that was taken down, it would have cascading effects all over the world.”

But then the DGR women called us together for a lecture on patriarchy, which has to be destroyed at the same time as civilization. Also, men who voluntarily assume gendered aspects of female identity should never be allowed in female-sovereign spaces — and don’t call them TERFs unless you want a speech on microaggression.

Matt listens from the fringes in a hoodie and mirrored glasses, looking exactly like the famous police sketch of the Unabomber. I’m pretty sure he’s trolling them. Maybe he’s remembering the same Kaczynski quote I am: “Take measures to exclude all leftists, as well as the assorted neurotics, lazies, incompetents, charlatans, and persons deficient in self-control who are drawn to resistance movements in America today.”

At the farewell dinner, one of the more mysterious trainees finally speaks up. With long, wild hair, a floppy wilderness hat, pants tucked into waterproof boots, a wary expression, and an actual hermit’s cabin in Montana, he projects the anti-civ vibe with impressive authenticity. He was involved in some risky stuff during the Cove Mallard logging protests in Idaho in the mid-1990s, he says, but he retreated after the FBI brought him in for questioning. Lately, though, he’s been getting the feeling that things are starting to change, and now he’s sure of it. “I’ve been in a coma for 20 years,” he says. “I want to thank you guys for being here when I woke up.” One of the radical lawyers wraps up with a lyrical tribute to the leaders of Ireland’s legendary 1916 rebellion. He waxes about Thomas MacDonagh, the schoolteacher who led the Dublin brigade and whistled as he was led to the firing squad.

On the drive back to the airport, I ask Matt if he’s really a middle-school teacher. He answers with a question: What is your real interest in this thing?

I mention John Jacobi. “I know him,” he says. “We’ve traded a few emails.”

Of course he does. He’s another serious young man with gears turning behind his eyes.

“Can you imagine actually doing something like that?” I ask.

“Well,” he answers, drawing out the pause, “Thomas MacDonagh was a schoolteacher.”

The next time I talk to John Jacobi, he’s back in Chapel Hill living with a friend and feeling shaky. Things were getting strange at Wild Roots, he says — nobody could cooperate, there were personal conflicts. And, well, there was an incident with molly. It’s been a hard four years. First he lost Jesus and anarchy. Then Kaczynski and Último Reducto dumped him, which was really painful, though he understood why. “I’ve been unreliable,” he says woefully. To make matters worse, an ITS member called Los Hijos del Mencho denounced him by name online: The trouble with Jacobi was his “reluctance to support indiscriminate attacks” because of his sentimental attachment to humanity.

Jacobi is considering the possibility that his troubled past may have affected his judgment. He still believes in the revolution, he says, but he’s not sure what he’d do if somebody gave him a magic bottle of Civ-Away. He’d probably use it. Or maybe not.

I check in a couple of weeks later. He’s working in a fish store and thinking of going back to school. Maybe he can get a job in forest conservation. He’d like to have a kid someday.

He brings up Paul Kingsnorth, the “recovering environmentalist” who got rattled by Kaczynski’s manifesto in 2012. Kingsnorth’s answer to our global existential crisis was mourning, reflection, and the search for “the hope beyond hope.” The group he co-founded to help people with that task, a mixture of therapy group and think tank called Dark Mountain, now has more than 50 chapters worldwide. “I’m coming to terms with the fact that it might very well be true that there’s not much you can do,” Jacobi says, “but I’m having a real hard time just letting go with a hopeless sigh.”

In his Kaczynski essay, Kingsnorth, who has since moved to Ireland to homeschool his kids and write novels, put his finger on the problem. It was the hidden side effect of the Kaczynski Moment: paralysis. “I am still embedded, at least partly because I can’t work out where to jump, or what to land on, or whether you can ever get away by jumping, or simply because I’m frightened to close my eyes and walk over the edge.” To the people who end up in that suspended state now and then, lying in bed at four in the morning imagining the worst, here’s Kingsnorth’s advice: “You can’t think about it every day. I don’t. You’ll go mad!”

It’s winter now and Jacobi’s back on the road, sleeping in bushes and scavenging for food, looking for his place to land. Sometimes I wonder if he makes these journeys into the forest because of the way his mother ended her life — maybe he’s searching for the wild beasts and ministering angels she heard when he fell to his knees and spoke the language of God. Psychologists call that magical thinking. Medication and counseling are more effective treatments for trauma, they say. But maybe the dream of magic is the magic, the dream that makes the dream come true, and maybe grief is a gift too, a check on our human arrogance. Doesn’t every crisis summon the healers it needs?

In the poems Jacobi wrote after his mother hanged herself, she turned into a tree and sprouted leaves.

Eco-extremismo, a nova face do terror no México

Artigo de 2016 extraído da imprensa mexicana. É importante ressaltar que desde a data da publicação Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS) se expandiu a vários países e causou grandes danos e deixou feridos e mortos com as suas atividades terroristas.

“Os pensamentos surgidos em um momento de terror tem o mistério e os olhos petrificados de ícones bizantinos.”
-E.M. Cioran, O Crepúsculo do Pensamento

Em 11 de Setembro de 2001 nossa visão de mundo mudou enquanto as torres do World Trade Center, localizadas no coração de Manhattan, Nueva York, caíam aos pedaços após serem impactadas por dois aviões comerciais sequestrados por integrantes do grupo jihadista Al Qaeda no mesmo momento em que um ato similar atingia o edifício do Pentágono e deixava-o seriamente danificado.

A partir deste momento, extremismo ou “terrorismo” deixou de ser apenas uma palavra e se converteu numa sombra sinistra disposta a atacar no momento menos esperado, causando o maior dano possível e deixando a sociedade mergulhada no caos. No entanto, o mais preocupante é a frequência com que estes ataques estão sendo realizados, pois condicionam o imaginário coletivo e o levam a um estado de paranóia, e simplesmente na medida em que o ano passa se pode contabilizar inúmeros ataques, sendo os mais destacados os ocorridos em Paris, Bruxelas e Orlando, mas sem contar os eventos quase diários que são realizados no Oriente Médio.

O Eco-extremismo

Menos visíveis e comentados foram os atos de extremismo cometidos nos últimos dias no México por um grupo radical conhecido como “Individualistas Tendendo ao Selvagem” que buscam desequilibrar o desenvolvimento tecnológico da sociedade através de ataques bem planejados aos pilares deste crescimento como é o caso dos centros educativos e científicos. Os chamados “eco-extremistas” argumentam que estão “contra o progresso humano, que corrompe e degrada toda a beleza que há neste mundo”.

Este grupo, que também tem presença na Argentina, Chile [e Brasil], afirma que não reconhecem nenhuma autoridade a não ser a da “Natureza Selvagem”, em suas próprias palavras: “matamos porque rechaçamos qualquer moral que nos queiram impor, porque não consideramos nem “ruim” nem “bom”, mas sim uma resposta de nossa individualidade a toda a destruição que gera o progresso humano”.

Não é um grupo novo, vem operando desde 2011 e, na verdade, tem se multiplicado em diferentes células que estão presentes no centro do país. Os métodos vão desde cartas bombas até ataques frontais. Assumiram ao menos meia dúzia destes acontecimentos até agora neste ano, sendo o mais recente o assassinato do chefe de serviços da faculdade de Química, José Jaime Barrera Moreno, que na segunda-feira, 27 de junho, foi encontrado morto com um ferimento causado no peito provocado por uma arma afiada, mas não é o primeiro e asseguram que não será o último.

Em uma entrevista concedida a Ciro Gómez Leyva na Rádio Fórmula, datada de 1 de julho de 2016, anunciaram que foram os responsáveis por 8 ataques realizados durante o mês de abril, embora não tenham tido cobertura mediática apesar de terem sido concretizados tal e como haviam planejado.

Nesta mesma entrevista revelaram que apesar dos ataques e assassinatos perpetrados no México até agora não foi detido nenhum integrante do grupo e que segundo eles se deve ao que, em suas próprias palavras, são as instituições de segurança do país, “uma PIADA”.

No entanto, apesar de ser um grupo ativo em constante expansão asseguram que sua única finalidade é a destruição, “porque nos encontramos em um ponto onde nenhuma mudança e nenhuma revolução serão suficientes para realizar uma transformação social, pois tudo está corrompido de maneira irreversível”. Neste sentido, também dizem que não apostam pela “caída da civilização, nem temos como finalidade a destruição desta”, o que alguns poderiam ver como uma contradição, mas no aspecto mais básico da existência, na Natureza Selvagem, é o que acontece quando um animal ferido se encontra encurralado, ele ataca até que não possa mais, “os eco-extremistas são como as abelhas, as quais enfiam seu ferrão para ferir a seu oponente (a civilização) lutando sabendo que morrerão tentando, já que está claro que nesta guerra não sairemos vitoriosos.”

O mundo está mudando diante de nossos olhos e a maioria destas mudanças estão baseadas no terror nascido do sistema no qual estamos imersos, pelo que a informação poderia significar a diferença, não se trata de saber tudo, mas de estar ciente destas alterações para fluir em consequência, seja para nos reencontrarmos como sujeitos sociais ou para seguir nos destruindo.

[ARGENTINA] A Presença de ITS Ameaça a Segurança do G20


Neste vídeo exibido em uma reportagem na TV argentina o grupo eco-terrorista Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS) é tido como uma das ameaças ao G20 que foi realizado naquele país. A reportagem exibida no programa  “Periodismo Para Todos” aborda ITS a partir do minuto 14 do vídeo. Nela mencionam que tiveram contato com o grupo e em um áudio enviado pelos integrantes da organização Constelaciones Salvajes é feito um repasse geral dos pensamentos da tendência. Para conferir o vídeo no site da emissora de TV, acesse este link. Se deseja conferir apenas a mensagem na íntegra que foi enviada para a reportagem você pode conferir o vídeo abaixo que foi disponibilizado na web.

[ES – VÍDEO] Paquete-Bomba: ITS-Chile

Este vídeo foi compartilhado publicamente na web e se trata das reações, análises, equívocos e espanto dos meios de comunicação à respeito do atentado de Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS) no Chile contra o então presidente na época da mineradora de cobre Codelco, Óscar Landerretche.

[Vídeo – ES] Chile: ITS nos preocupa, pois busca alvos terroristas que danam a Terra: Capitão de Carabineros aposentado

Nesta entrevista concedida ao canal de televisão NTN24, Jorge Valdés, um especialista em segurança e ex-capitão da força militar chilena, analisa o grupo eco-terrorista Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS) após o ataque perpetrado contra o então presidente na época da empresa de mineração Codelco, Óscar Landerretche. O áudio está em espanhol.

Vídeo – [Sub. ES-PT] Entrevista con experto en seguridad: sobre el atentado de ITS-Brasil

Entrevista com o especialista em segurança pública Newton de Oliveira concedida à Rádio EBC sobre o primeiro ataque reivindicado por Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS) no Brasil em agosto de 2016, há poucos dias dos Jogos Olímpicos daquele ano. O comentarista foi pouco assertivo em suas análises.

O vídeo disponibilizado foi extraído da web.

ITS: uma das ameaças para a América Latina, segundo “Intercec Mag”

A Intercec, revista de segurança internacional que é responsável por publicar análises sobre ameaças para a segurança nacional, terrorismo e crime, publicou em outubro de 2016 o seguinte artigo intitulado Latin America Threatwatch: Terrorist groups and countries facing threat, onde expõe os países e os grupos que representam uma ameaça para a segurança tanto de suas fronteiras como fora delas.

O artigo menciona zonas como Venezuela, Colômbia, México, América Central (El Salvador, Honduras e Guatemala).

Ademais, entre os grupos que para o analista representam uma ameaça estão as Forças Armadas Revolucionárias da Colômbia (FARC) e o Exército de Libertação Nacional (ELN), ambos da Colômbia e o primeiro praticamente empurrado ao desarmamento; o Exército do Povo Paraguaio (EPP), e também Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS).

Abaixo está traduzida a informação que nos interessa. Devemos destacar que o analista olha os atos de ITS desde o ângulo de sua profissão, e não a partir de outra perspectiva mais profunda. É também importante ressaltar que a capacidade de ataque do grupo eco-terrorista se elevou desde então, bem como se expandiu para outros países da Europa.

“Individualistas Tendendo ao Selvagem” é caracterizado como um grupo pan-latinoamericano onde seus militantes operam em grupos independentes. Surgido em agosto de 2011 o grupo defende uma corrente abertamente niilista, anticivilização e “eco-extremista”, chamando à destruição da propriedade, assassinato de cientistas e de qualquer indivíduo que apoie o que ITS vê como domínio da sociedade sobre a natureza, e justificam os danos, inclusive até mesmo a morte de espectadores inocentes. As proclamações e modos de ataque do grupo são inspirados, em parte, no Unabomber.

Embora originalmente estivesse ativo apenas no México, o grupo também reivindicou ataques no Chile e Argentina. Mais recentemente, no início de agosto, em uma publicação de um site afiliado a ITS, o grupo se atribuiu da responsabilidade de um artefato explosivo improvisado detonado em um centro comercial da capital do Brasil, Brasília, pouco antes do início dos Jogos Olímpicos.

A aparente expansão das operações de ITS para o Brasil após ter se estendido para a Argentina e Chile no início deste ano, marcou o maior aumento do alcance de sua “máfia”, em vez de qualquer mudança substancial de sua capacidade.

No caso dos outros países onde ITS opera, com exceção do México, as habilidades de fabricar suas bombas são limitadas, com operações típicas onde houve apenas poucos ataques de pequena escala com artefatos explosivos improvisados ou incendiários que, muitas vezes, falham em detonar adequadamente, salvo exceções. As vezes seus ataques consistem apenas no abandono de bombas falsas ao invés de deixarem explosivos viáveis.

A existência do grupo fez-se evidente em 9 de agosto de 2011 quando se atribuiu da responsabilidade de um ataque com pacote-bomba que feriu a dois professores do Instituto Tecnológico de Estudos Superiores de Monterrey, no Estado do México no dia seguinte. Em seu extenso comunicado reclamando sua responsabilidade, que foi publicado no blog Liberación Total, o grupo realizou críticas específicas consistentes com a investigação em nanotecnologia, citando preocupações sobre esta ciência contra o meio ambiente.

Nesse mesmo dia em que foi emitido o comunicado um segundo pacote-bomba foi desativado pela polícia no Instituto Politécnico Nacional (um artefato com livros), na Cidade do México. (…) Além destes atos, em outro comunicado o grupo se responsabilizou por outros dois pacotes-bombas a um professor em nanotecnologia da Universidade Politécnica do Valle do México, em Tultitlan, Estado do México, em abril e maio. O primeiro acabou ferindo um trabalhador que mexia com manutenção. (…)

Ecologistas Selvagens

Pequena reportagem investigativa extraída do site Reporter Indigo. Foi publicada em 2016.

jalisco

A Procuradoria Geral de Jalisco atribuiu a organização eco-terrorista Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS) dois explosivos encontrados em fevereiro em Guadalajara, o que confirma sua chegada; em 2011 ITS perpetrou diversos ataques contra membros da comunidade científica do TEC, UNAM, UPP e outros.

“Nossos atos estão pensados para aterrorizar, ferir, mutilar e assassinar aos mencionados objetivos. Utilizando ameaças, explosivos e armas de fogo para cumprir nossos fins imediatos. Os e as que trabalham na destruição da natureza selvagem necessitam de uma punição, seus atos não permanecerão impunes.”

“Nada, absolutamente nada garante que não serão feridos civis. Na verdade, nossos ataques são projetados para causar o maior dano possível e se em um destes atentados caem mais vidas do que havíamos pensado, melhor ainda.”

Isso faz parte do Quinto Comunicado de Individualistas Tendendo ao Selvagem (ITS), uma organização inclinada ao eco-terrorismo a qual a Procuradoria Geral de Jalisco atribui a colocação de dois artefatos explosivos em Guadalajara, em fevereiro passado, o que revela sua chegada à cidade.

A notícia passou um tanto despercebida. Em 8 de fevereiro foram abandonados pacotes explosivos nas delegações do Conselho Nacional de Ciência e Tecnologia (Conacyt), e na Secretaria de Agricultura, Pecuária, Desenvolvimento Rural, Pesca e Alimentação (Sagarpa), ambos neutralizados pelo esquadrão Tedax de Guadalajara.

Dois dias depois, o promotor Eduardo Almanguer Ramírez disse que o atentado “foi dirigido a cientistas”, e abundou:

Um deles é investigador em novas tecnologias de produção agroalimentícia e o outro é o diretor do Conacyt, estão desenvolvendo vários projetos e estamos revisando o que poderia ter ocorrido”, uma declaração registrada pelo jornal Crónica.

Em 13 de fevereiro foi o próprio ITS que se atribuiu da autoria destes artefatos, em seu Segundo Comunicado, onde descreve suas ações e objetivos:

“Um pacote-bomba de ativação eletro-mecânica composto de dinamite foi abandonado nas oficinas centrais da Sagarpa na colônia Tabachines, do município de Zapopan. O pacote estava dirigido ao titular da instituição federal.”

“Um outro pacote-bomba de ativação similar, porém composto por um tubo de papelão sólido preenchido com pólvora negra foi abandonado nos escritórios do Conacyt, dirigido ao encarregado da instituição, na colônia Vallarta San Jorge, em Guadalajara.”

“Embora ambos explosivos não tenham alcançado o seu fim, o qual era ferir ou privar a vida das pessoas-objetivos, foi gerada uma grande mobilização policial e militar em ambos municípios.”

Em um informe posterior de seu Comissário de Segurança Pública, Raúl Alejandro Velázquez Ruiz, obtido em 14 de março através da lei de acesso à informação pelo Repórter Indigo, a Procuradoria confirmou o ITS por trás dos pacotes explosivos.

A Chegada

A organização ITS -antes denominada de Individualidades, não Individualistas– situa sua origem em 2011, ano em que perpretaram diversos ataques à comunidade científica em locais como a Cidade e o Estado do México, Guanajuato, Hidalgo e Morelos, mas não havia antecedente dela em Jalisco.

“Que saibam que ITS também se encontra em Jalisco, isto foi apenas uma prova, seguiremos empenhados em aterrorizar, ferir, mutilar e até mesmo assassinar os cínicos responsáveis por trás de uma instituição que se dizem “preocupados” com a natureza, mas que, em vez disso (sic), são responsáveis diretos pela devastação e a domesticação desta.”

Em seu Primeiro Comunicado de 26 de janeiro de 2016 definiram seus objetivos:

“Persistimos nesta guerra declarada contra o sistema tecnológico, contra os que o aperfeiçoam e o sustentam. Atentamos fisicamente e emocionalmente contra aquelas pessoas-objetivos que se empenham em destruir e manipular os ambientes naturais, indômitos e selvagens que restam.”

“Nossos atos estão pensados para aterrorizar, ferir, mutilar e assassinar aos mencionados objetivos. Utilizando ameaças, explosivos e armas de fogo para cumprir nossos fins imediatos. Os e as que trabalham na destruição da natureza selvagem necessitam de uma punição, seus atos não permanecerão impunes.”

Em seu Quinto Comunicado em 2 de março, afirmou ter presença no Estado do México (Ouroboros Silvestre); na Cidade do México (Grupo Oculto “Fúria do Lince”); em Michoacán (Grupo Editorial “Revista Regresión”); e em Jalisco (Bando Feral-Delinquencial), além de Chile e Argentina.

“Vagamos por suas cidades em busca de seus defeitos e imperfeições, à procura de tudo que seja civilizado e progresso humano. Conhecemos seus tempos, suas horas e momentos, sua rotineira monotonia civilizadora nos ampara”, é parte do seu Terceiro Comunicado de 19 de fevereiro, desde o Chile.

A História

O primeiro atentado que é atribuído a ITS data 19 de abril de 2011, na Univerdade Politécnica do Vale do México, em Tultitlán, onde um artefato explodiu e provocou feridas graves a um trabalhador no rosto.

Somente em 2011 ITS assumiu a autoria de outros quatro pacotes explosivos: no Tec de Monterrey em Atizapán (8 de agosto); no Centro de Investigação e de Estudos Avançados de Irapuato (Cinvestav, 28 de agosto); na Universidade Politécnica de Pachuca (8 de dezembro); e nos escritórios do Greenpeace (25 de novembro).

Além disso, assumem a responsabilidade do homicídio em Cuernavaca de Ernesto Méndez Salinas, investigador do Instituto de Biotecnologia da UNAM, em 8 de novembro de 2011.

Após o ataque citado ao Tec de Monterrey, onde a explosão do dispositivo feriu a Armando Herrera Corral, coordenador do Centro de Desenvolvimento Empresarial e Transferência de Tecnologia, e a outro cientista, Alejandro Aceves López, ITS difundiu:

“Parece que neste atentado acertamos a dois tecnonerds com um só tiro.”

Em seguida o procurador mexiquense, Alfredo Castillo Cervantes, disse à imprensa em 9 de agosto de 2011:

“Foi identificado como prováveis responsáveis um grupo denominado Individualidades Tendendo ao Selvagem, por suas siglas ITS, como aqueles que tem atribuído o envio e fabricação de um artefato explosivo contra o pessoal acadêmico deste centro educacional”; asegurou que tinha presença na Espanha, França e Chile.

Em 2013 ITS atribuiu a suas atividades mais dois explosivos, um explodiu em um carro dos correios da Sepomex em Tlalpan (21 de fevereiro), e outro foi dirigido ao investigador em nanotecnologia Sergio Andrés Águila, do Instituto de Biotecnologia da UNAM, em Morelos, entretanto não detonou (11 de fevereiro).

Libertação Animal

Antes de ITS, um grupo também de orientação eco-extremista -mas sem se assumir como terrorista- havia deixado explosivos em Guadalajara: a Frente de Libertação Animal, a qual a Procuradoria atribui três artefatos, embora apenas tenha detonado.

O primeiro foi colocado aos arredores do laboratório Novartis em 22 de setembro de 2009. A FLA acusou a esta empresa de torturar animais; e o segundo foi posto em 19 de maio de 2010 a 20 metros de distância do primeiro local; nenhum explodiu.

Em contrapartida, em 6 de novembro de 2010, a FLA explodiu um pacote nas imediações da Secretaria de Desenvolvimento Rural, embora sem causar grandes danos. Os três foram na colônia Americana de Guadalajara.

Em seu relatório sobre Terrorismo em 2009, o Departamento de Estado estadunidense incluiu a atividade da FLA no México:

“Embora os incidentes de terrorismo doméstico não tenham aumentado durante o ano passado, o México recebeu ameaças de um grupo anteriormente ativo (o EPR) e testemunhou o surgimento de um novo elemento.”. E observa:

“De maio a agosto, a Frente de Libertação Animal assumiu a responsabilidade por ataques a bancos e pontos comerciais na Cidade do México, usando bombas com tanques de propano. Três bombas foram descobertas sem explodir, outras três causaram danos em propriedades, mas não houve feridos.”

No relatório de 2010 os atos da FLA voltaram a ser incluídos nos “incidentes terroristas” no México.